12/12/2019

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Por qué el 2019 fue un año bisagra para el vino argentino

A pesar de la evolución de la calidad del vino argentino, la coyuntura le impide a la bebida nacional crecer sostenidamente. La opinión de los referentes del sector, en diálogo con Infobae




@FabriPortelli para infobae.com

La evolución de la calidad del vino argentino es notable. Sin embargo, la coyuntura le impide a la bebida nacional crecer sostenidamente tanto en el mercado interno como en las exportaciones. Por eso, los referentes del sector opinaron, en diálogo con Infobae, sobre el año que culmina atravesado por diversas complicaciones

Al parecer, hay una cierta recuperación del vino en las góndolas, en un año que dejó atrás los números negativos.

Argentina posee una superficie cultivada con vid de casi 220.000 hectáreas, repartidas en poco más de 24.000 viñedos, en 19 provincias, lo que representa el 3% de la superficie mundial, y posiciona al país en el quinto lugar como productor de vinos en el ranking global. Más de 17.000 productores primarios se reparten de Norte a Sur del país y cosechan las uvas para que las más de 900 bodegas elaboren vinos que llegan a más de 120 países. La industria vitivinícola genera más de 106.000 puestos de trabajo de manera directa y 280.000 de forma indirecta.

En los últimos días, Infobae entrevistó a varios de los máximos referentes de la industria al frente de grandes bodegas, para entender el contexto del vino. Cómo llegó hasta acá desde que comenzó el milenio, qué deja el 2019, un año que puede llegar a ser recordado como el gran punto de inflexión del vino argentino.

Según el Observatorio Vitivinícola Argentino, el incremento del consumo y de los despachos al mercado doméstico, con nuevos productos y nuevas maneras de consumo, y un territorio nacional en el que casi en su totalidad existen vides, abren una ventana esperanzadora para la industria vitivinícola.

Las ventas de vino en el mercado interno durante septiembre, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, crecieron un 8,2% con relación al mismo mes del año anterior (más de 784.000 hectolitros). Mientras que en el acumulado del año (enero/setiembre) el crecimiento fue del 3% contrastando con el mismo periodo del año pasado.

En Bodegas de Argentina, la cámara de la industria del vino de la República Argentina que agrupa a 250 bodegas de todas las zonas vitícolas del país, se llevó a cabo su ya tradicional cierre de año en Casa Nieto Senetiner. Allí, Patricia Ortiz (presidente electa en mayo) expresó que la situación de la vitivinicultura aún sigue crítica, con un mercado interno amesetado luego de años de caída, y un mercado externo con potencial, pero que requiere inversión del Estado. Además, destacó que el consumo en el mercado interno cayó el 20% en los últimos diez años. En cuanto al mercado externo remarcó que es esencial la promoción del vino argentino en el exterior para incrementar las exportaciones, de manera de revertir la caída del 15% sufrida en la última década.

Por otro lado, destacó que la Argentina es el país productor que menos se ha internacionalizado. “Somos el quinto productor y apenas tenemos el 2,5% del share mundial. Esta falta de exportación, y con un mercado interno recesivo, se traduce en excedentes que impactarán en la próxima cosecha. Excedentes que afectan a las bodegas y a los productores por igual”, apuntó. Sin dudas, la industria tiene la necesidad de generar nuevos mercados por los excedentes que hay tanto de vino como de uva.

El 2019 será un buen año para Luigi Bosca. “Logramos cumplir con la mayor parte de nuestros objetivos y eso es importante. Ya tenemos en el mercado vinos de calidad excepcional de la cosecha 2017, gran parte de la 2018, y una pequeña parte de vinos blancos 2019, tres de los mejores años de la historia”, asegura Alberto Arizu (h). Su historia, experiencia y visión de largo plazo, les permitió encontrar oportunidades a pesar de las dificultades que atravesó el país en términos económicos y políticos. “Tenemos un gran equipo y objetivos claros. Tengo mucho optimismo de los años que vienen por delante”, agregó.

Para Rafael Calderón de Bodegas Bianchi, ha sido un año de mucha reorganización para ahorrar costos manteniendo competitividad: “Buscamos la eficiencia desde lo que se hace en fincas y bodegas hasta en marketing para poder tener un precio competitivo, tanto en el mercado interno como en el externo, porque todos los incrementos por la inflación no se pueden trasladar al precio directamente ya que eso afecta al volumen de ventas, y al ser una compañía de gran tamaño es necesario mantener una base importante de facturación”. En resumen, tuvieron que ser más competitivos acompañando al consumidor en la crisis. Lo cual, para el bodeguero, ha sido un gran esfuerzo, pero con buenos frutos.

Otra bodega que ha tenido un año movido fue Familia Zuccardi. “Ha sido un año muy intenso, de mucho trabajo y reconocimientos, como el primer puesto en The 50 Best´s Vineyards of The World, o los 100 puntos para el Piedra Infinita 2016 por The Wine Advocate”, cuenta Pepe Zuccardi. Tantos premios y reconocimientos han hecho que fuera un año excepcional para ellos, y que pone en valor al trabajo de las nuevas generaciones. “Estamos en un proceso de cambio generacional que comenzó y está dando sus resultados, con una mirada cualitativa muy enfocada, y con el liderazgo de Sebastián” (su hijo).

Para Catena Zapata también fue un buen año tanto a nivel local como en las exportaciones, con puntajes y comentarios de críticos internacionales y locales que les han sido muy favorables, principalmente con los vinos que nacen el viñedo Adrianna en Tupungato Alto.

Para Peñaflor sin dudas fue un año desafiante. Crecieron 3% en exportaciones, a tono con la industria, y en mercado interno se recuperó el vino de mesa, aunque en los segmentos más altos fue más variable, con algunas caídas y estancamientos. “Pero puede considerarse de repunte para la industria, porque el mercado interno va a crecer un 3%, donde los grandes ganadores van a ser los vinos de mesa y los botellones, no así los varietales”, destaca Francisco Do Pico.


Calderón considera que el consumo ha detenido su tendencia a la baja en 18 litros per cápita, gracias al rebote de los vinos en Tetra Brik, que en precios relativos vuelven a estar más competitivos, aunque las líneas medias siguen cayendo, y la categoría varietales jóvenes aún no levanta.

Para el Grupo Salentein (Bodegas Salentein, Callia y Pyros) 2019 fue el año de consolidación de varias de sus marcas (Portillo, Salentein Reserve, etc.), y de una fuerte incursión y crecimiento de sus vinos de alta gama del Valle de Uco (Salentein) y Pedernal (Pyros). “En la Argentina, es notable la expansión en el on-premise, tanto en Capital y GBA como en el interior del país, y la consolidación en los otros canales. Seguimos como 6to exportador, y para sostener el crecimiento hemos continuado con inversiones en mejora continua de los procesos, y hemos plantado 30 ha de viñedos de Malbec, Cabernet Franc y Chardonnay”, relató Juan Molina.

“El 2019 para Familia Schroeder fue un año donde nos propusimos enfocar en los clientes, trabajando el mercado de la Patagonia; que es muy relevante para nosotros; y manteniendo la innovación; por ejemplo en la línea Barrel Fermented sumamos un Cabernet Franc, y lanzamos el Extra Brut Deseado. Esto nos permitió recuperar presencia y venta en botellas”, afirmó Roberto Schroeder.

“Este fue un año muy movido para Moët Hennessy. Arrancamos con el lanzamiento de Chandon Apéritif, un espumante que combina todo el savoir-faire de Chandon con un macerado artesanal de naranjas y especias. De esta manera, fiel a su espíritu pionero, Chandon creó una nueva categoría dentro de los espumantes, la del espumante bitter, dándole dinamismo al segmento burbujas, y seguimos con varios lanzamiento de Terrazas de los Andes y Latitud 33. Y gracias a ello el 2019 cierra con ventas superiores versus el año pasado”, contó Fernando Gouiran, de Moët Hennessy Argentina.

Queda claro que el 2019 marcará un punto de inflexión en la industria, con todas sus ventajas y desventajas. La moneda ya está en el aire y caerá en 2020.

Fabricio Portelli es sommelier argentino y experto en vinos

Fuente:https://www.infobae.com/tendencias/2019/12/11/por-que-el-2019-fue-un-ano-bisagra-para-el-vino-argentino/



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