14/11/2019

Informe trimestral División Vinos Banco Supervielle

La producción primaria fue la más golpeada por la crisis macroeconómica

En el último informe de la División Vinos del Banco Supervielle se repasa el impacto que sobre la vitivinicultura argentina han tenido las principales variables macroeconómicas y se advierte el fuerte impacto en rentabilidad que tiene el sector primario de producción de uvas. Puede inferirse que hacia delante, de no mediar cambios sustanciales del contexto, se agudizará la crisis en la base esencial de la cadena de valor del sector.

Javier Merino
jmerino@areadelvino.com



En los últimos doce meses se consumió en Argentina menos de la mitad de vino que en 1991, claramente se trata de una caída estructural agravada en los últimos años por variables de contexto económico.

Dos fenómenos marcaron la última década: premiumización del consumo y concentración en Malbec.

Para entender lo sucedido en el último período de cinco años hay que mirar tres variables macroeconómicas muy relevantes: Ingreso, aceleración inflacionaria y tasa de interés.

El otro fenómeno ligado al financiamiento fue la fuerte caída de préstamos del sistema financiero luego de la crisis de abril de 2018 lo que impactó muy negativamente al sector que se vio obligado a disminuir sus activos corrientes para atender sus necesidades financieras de corto plazo.

En cuanto a las inversiones de largo plazo el sostenido aumento del riesgo país las limita y acelera para muchas empresas la búsqueda de capital a través de su venta parcial o total.

En el último año han existido profundos cambios en la canasta de consumo de vinos con diferencias notables entre los de baja y alta gama.

Más allá de las promesas de campaña, la macroeconomía parece poner límites a una reversión de corto plazo de las tendencias de variables como el salario o la tasa de interés.

LA EXPORTACÓN FAVORECIDA POR UNA MEJORA CAMBIARIA

En el último año, por primera vez desde 2012 la exportación de vinos creció tanto en volumen como en valor. La explicación hay que buscarla en la fuerte devaluación de 2018 que permitió aumentar exportaciones, especialmente de vino a granel.

Medido en moneda constante el aumento del valor exportado fue sustancialmente más elevado y lo sitúa al sector en los niveles de 2012.

La participación del Malbec en la exportación total volvió a subir su participación y superó el 65% del total en volumen.

En cuanto a destino, Estados Unidos sigue dominando el foco de los exportadores con el 37% de concentración de envíos y le siguen Reino Unido y Canadá. Gran parte de lo perdido en Estados Unidos se ha ganado en Reino Unido.

El share frente a los competidores internacionales en los principales 10 destinos de las exportaciones argentinas se ubicó en el 4,4% en valor, por primera vez en cinco años se recupera.

La rivalidad competitiva en los principales destinos externos de los vinos argentinos ha crecido considerablemente y éstos hoy se ubican en franjas de precios donde participan activamente los principales exportadores mundiales.

La escasez futura de divisas en la macroeconomía presagia que el tipo de cambio puede mantenerse elevado y que el mercado exportador de vinos será atractivo para las empresas de vinos argentinos.  Las últimas dos décadas han demostrado la capacidad competitiva de los vinos argentinos en los mercados mundiales. A pesar de tener condiciones de contexto macroeconómico interno muy agresivas cayeron relativamente poco en los últimos años y por otra parte lo hicieron en un contexto mundial donde los vinos argentinos pagaron los aranceles más elevados en comparación con sus competidores. Tanto una mejora en las condiciones macroeconómicas como una apertura al mundo podrían colocar a la industria en una posición competitiva superior en los próximos años.

LA PRODUCCIÓN DE UVAS RECIBIÓ TODOS LOS EFECTOS DE LA MACROECONOMÍA

La producción de uvas para vinificar del último año fue un 8% inferior al anterior mientras que los precios promedio se ubicaron un 37% por debajo en moneda constante lo cual llevó a una caída de la facturación del orden del 48% más bajo.

El nivel actual del valor de la producción vitícola se ubica así en uno de los valores más bajos de las últimas décadas. A pesar de ello varias tendencias estructurales parecen mantenerse y una mirada más precisa da cuenta que esta situación las profundizó.

Entre ellas podemos señalar:

o   El crecimiento de superficie plantada de uvas tintas, en especial Malbec y algunas variedades más modernas en la producción local como Cabernet Franc.

o   La reducción en la cantidad de viñedos con un aumento de la concentración en tamaños alrededor de las 25 a 50 hectáreas.

o   El aumento de rendimiento de variedades de bajo precio como respuesta a su gran caída de rentabilidad.

o   Un mercado de uvas cada vez más concentrado en zonas y varietales de precios medios y medios altos.

El sector tiene aún por delante el gran desafío del aumento de productividad en variedades de alto valor como han hecho otras vitiviniculturas del Nuevo Mundo.


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Javier Merino
jmerino@areadelvino.com

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