03/10/2019

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Vinos que hablan del lugar: así son las novedades de los hermanos Durigutti

Héctor y Pablo le siguen dando vida a su proyecto que busca afianzar a Las Compuertas como una zona de clase mundial. Una historia de vinos y de gente




Pablo frena la camioneta, se baja y desde unos 40 metros de altura contempla las poco más de 30 hectáreas que, junto a su hermano Héctor, tienen en Las Compuertas, Luján de Cuyo.

Señala hacia el horizonte y marca dónde estará la futura bodega, que trabajará de manera independiente a la que tienen ya desde hace cerca de 15 años. Y también marca, un poco más hacia el oeste, la zona donde se levantará –según el plan maestro que idearon- una suerte de pueblo, con servicios básicos, como despensa o panadería.

Los hermanos Durigutti buscan recuperar la idea de comunidad alrededor de los viñedos, pero esto no entendido como el avance continuo de los countries, que demandan cada vez más espacio y más agua para regar los jardines y van arrinconando a las fincas productivas. Por el contrario, esta familia de hacedores de vinos, buscan revivir esa identidad genuina de personas que viven por y para el vino, de manera sustentable con el entorno.

Es una mirada un poco nostálgica, tal vez, pero que es parte de la experiencia que tuvieron de chicos, cuando se subían a un viejo camión para recolectar uvas en Rivadavia. Y también es lo que están viviendo en cada vendimia cuando cruzan el océano para llegar a Galicia, España, al pueblo de Ribadavia, "con b", como remarca siempre Pablo, donde tienen una bodega propia, luego de un proceso de restauración y, lo más importante, de ganar la confianza de la gente del lugar.

"Ahora, nos despertamos y nos encontramos con pan recién hecho en la puerta de casa", dice Pablo con una sonrisa, antes de agacharse y volver a enfocarse en Las Compuertas. Mueve un poco el suelo, habla de cómo se formaron los sustratos, señala un lecho por donde pasaba un río y cómo esa mineralidad a la que todos hoy buscan en el Valle de Uco, también está en ese pedacito de Las Compuertas.

En eso llega Héctor en su camioneta. Empieza a hablar del capataz de la finca, que tiene su casa dentro de la finca, a unos 200 metros de donde están parados ahora los hermanos y que vive en el mismo lugar de toda la vida, donde vivió también su padre.

Le acaban de hacer una casa completamente nueva, para que esté más cómodo, si bien él se sentía a gusto en la vivienda que tenía y que estuvo en el mismo lugar de siempre, décadas y décadas, custodiando el viñedo de Las Compuertas. Héctor comenta que había pasado unos minutos para tomar unos mates con él y charlar un poco de las vides y también rememorar historias de cuando quien ahora cuida las uvas era chico y corría por los mismos viñedos. Cuando charlan, dice Héctor, es como si el tiempo se detuviera.

En definitiva, el proyecto de los hermanos Durigutti es un proyecto de vinos, pero también de su gente. De hecho, cada vez que hablan de vinos,  los Durigutti siempre mencionan a las personas. No hay vez que no lo hagan.


Es importante señalar esto para entender la importancia que le asignan a su línea de vinos Proyecto Las Compuertas, que vio la luz en 2017. Porque más que una familia de etiquetas, es todo un viaje, que incluye el aprendizaje que tuvieron desde que iban al viñedo familiar en Rivadavia, hasta que entendieron un terroir y una forma tan diferente de hacer vinos como en Ribadavia "con b".

"Este proyecto no ha sido azaroso, ha sido el resultado de un largo camino recorrido, con mucha dedicación y paciencia. Hoy se vuelve a hablar de Las Compuertas como 'nueva' zona vitivinícola, cuando en realidad es una de las regiones más antiguas de Mendoza", afirma Héctor.

Cuando arrancaron en 2017, lanzaron cuatro etiquetas de partidas limitadas: un Malbec, otro Malbec elaborado a partir de cinco perfiles de suelos diferentes, un vino de Criolla de parral y un exótico Cordisco.

Ahora, los hermanos Durigutti están presentando dos nuevos ejemplares, elaborados a partir de la misma finca de 31 hectáreas: Proyecto Las Compuertas Cabernet Franc 2018 y Proyecto Las Compuertas Charbono 2018.

Esta última es una uva que seguramente no te resulte conocida, pero que definitivamente la probaste muchas veces, dado que no es otra cosa que Bonarda, como se la conoce en otros mercados del exterior, como el de los Estados Unidos. ¿Y qué ofrece? Ante todo, se destaca por la fruta roja, súper intensa, acompañada por notas de hierbas y algo balsámicas. En boca es jugoso, redondo, de taninos definitivamente amables que jamás incomodarán al paladar, sumando un pulso ácido sutil pero que alcanza para darle brío. Deja flotando una rica sensación a frutas negras que permanecerán un largo rato. Este vino ya está disponible a un precio sugerido de $808

Nota completa en: https://www.iprofesional.com/vinos/301059-vinos-argentinos-vinos-recomendados-Vinos-mas-alla-del-Malbec-las-nuevas-etiquetas-de-los-hermanos-Durigutti


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