19/09/2019

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Los colores del mundo del vino

El mundo del vino es y ha sido inspiración para el mundo de la cultura, desde escritores a pensadores, desde artistas a políticos. El vino es una de las experiencias más completas para los sentidos.





Por Carlos Águila para vivancoculturadevino.es

El mundo del vino tiene una paleta cromática que estimula nuestra vista y nuestros sentidos, sus olores y colores están llenos de matices, desde el viñedo a la bodega. Toda una experiencia que, desde hace algunos años, se ha convertido en un reclamo para viajes y turismo y que las bodegas intentan complementar en sus instalaciones para todo aquel que quiera visitarlas.

En la película “Local Color,”, un pintor olvidado desde hace mucho tiempo, revisa la obra de su joven protegido y se burla de las nubes que ha pintado. “Las nubes no son tan blancas”. El pintor le pide que mire al cielo, el joven pintor mira diligentemente hacia arriba y ve que las nubes no son solo blancas sino una paleta amplia de rosa, amarillo y púrpura. Una revelación similar puede tener lugar cuando un enófilo examina verdaderamente una copa de vino.

En muchas ocasiones, cuando vamos a decorar y pintar, solemos encasillarnos en las mismas combinaciones, los mismos colores y tonos idénticos. Experimentar es crear, así como probar, y por qué no utilizar la paleta cromática del vino como alternativa. Una buena opción pues son los colores cálidos, que brindarán ese toque atrevido que estamos buscando.

La luz es esencial para la vida, gracias a ella las plantas se nutren y nosotros podemos disfrutar de los colores. El color es una experiencia visual, una impresión sensorial que recibimos a través de los ojos, independiente de la materia colorante de la misma. El mundo que nos rodea se nos muestra en color. Las cosas que vemos no solo se diferencian entre sí por su forma, y tamaño, sino también por su colorido.

El color de las vides

Las vides fabrican su propio alimento: toman sustancias del suelo y del aire, transforman estas sustancias en alimento y la reparten por toda la planta. Además, para aprovechar su alimento, las vides necesitan respirar permanentemente, como el resto de los seres vivos. Captan la luz solar mediante una sustancia llamada clorofila. Como resultado de la fotosíntesis, las plantas eliminan oxígeno.

La producción de clorofila está relacionada con la cantidad de luz solar. Por esta razón, con la llegada de la primavera y el verano, la coloración del viñedo es de un verde rabioso y cuando los días se acortan, el color de las hojas va cambiando paulatinamente.

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Los colores del viñedo en las diferentes estaciones

En otoño

Al entrar el otoño, con el descenso de luz solar y de temperatura, con días más cortos y noches largas, la producción de la clorofila se va reduciendo gradualmente, las venas de las hojas comienzan a contraerse. Así y gracias al calor del día y el frío nocturno, los azúcares que había en ellos comienzan a reaccionar hasta dar lugar a un cambio de coloración, donde el verde da paso a toda una gama de amarillos, en las variedades blancas, y tonos rojizos, en el caso de las variedades tintas.

Los colores que se asocian al otoño suelen ser los marrones y anaranjados, tonos ocres que pueden dar un aspecto natural al hogar.

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En invierno

Al entrar el invierno, en los viñedos solo se observa su parte leñosa, no existe ninguna hoja ni ningún fruto. Las hojas caen cuando las venas se cierran por completo, condensándose todas las células en la base de la hoja, un mecanismo natural para que la vid pueda entrar en un estado vegetativo durante el invierno.

Durante el invierno, muchas emociones suelen ser algo más nostálgicas. Al caer la hoja y la desnudez de las vides, suele provocar emociones muy románticas en todas sus definiciones. Una buena opción suelen ser tonos más fríos como blancos y ocres.

Pero si buscamos un momento ideal para renovar y cambiar el aire o la atmósfera de nuestra casa, la época de primavera y verano es la ideal. Debido al optimismo que nos proporciona el buen tiempo, nos inclinamos por colores vivos y alegres para inundar nuestros espacios.

En primavera

Con la llegada de la primavera, la naturaleza se despereza. Cuando el termómetro se sitúa por encima de los 10 grados, las vides se despiertan progresivamente de su letargo. El viñedo se llena de vida y la vid pasa por sus ciclos brotación, foliación, floración, fecundación y fructificación, envero, maduración y vendimia. Durante todo el invierno, las yemas han estado protegidas por unas escamas pardas y un tejido que parece algodón muy fino que se llama borra. La borra actúa como un aislante térmico, resguarda los precursores de las hojas que están bien formados dentro de la yema. Después de que se reactive el ciclo con los lloros, las yemas comienzan a hincharse, las escamas protectoras se abren y la borra sale al exterior. Por eso, este momento se llama desborre. Es el momento en el que empiezan aparecer los primeros brotes verdes que dan inicio al ciclo anual de la vid y que crecerán hasta convertirse en hojas y uvas. La vid va tomando forma, la inflorescencia desarrollada durante el periodo de brotación comienza a diferenciarse, entre hojas y lo que es una incipiente floración. Las flores de la vid son de pequeño tamaño, los pequeños racimos, hasta ahora agrupados, comienzan a separarse. Esta separación entre sí permite aumentar la exposición a la luz solar.

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En verano

Llegado el verano y resulta muy gratificante pasear por los viñedos y disfrutar de la amalgama de colores que nos ofrecen; un contraste natural de sol, tierra, hojas y racimos multicolor.

Durante el envero es cuando tienen lugar los cambios más importantes en la uva, determinantes para la calidad del vino final, ya que se define el color, aroma y sabor.

Las uvas son todas verdes debido a la alta presencia de clorofila. Consisten en granos pequeños y con apenas contenido en azúcares, así como un grado de acidez elevado.

Durante el envero, los granos de uva comienzan a engordar mientras los niveles de agua y azúcar suben. Debido a ello, se reduce la acidez, y su piel comienza a estrecharse y a cambiar de color.

Aquí cada variedad comienza a virar a su color final. Las uvas tintas pasan a oscuras en una variedad de matices (verdes, rosas, rojizas, azules, negras) y las blancas pasan por todos los tonos de amarillos hasta llegar a su color final. El proceso de envero de un viñedo puede durar en torno a 15 días.

Después de conocer todas las temporadas que vive el viñedo y sus tonos cromáticos, estamos convencidos que has sabido captar el encanto de cada uno.

NOTA COMPLETA Y FUENTE: https://vivancoculturadevino.es/blog/2019/09/16/color-mundo-vino-ambiente-vinedo/


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