27/08/2019

www.iprofesional.com

Vinos: la tendencia de los winebar llega a los aeropuertos de Argentina

Hasta hace unos años, se contaban con los dedos de la mano en la Ciudad. Ahora, el vino argentino se impone en la terminal de Ezeiza




En la Terminal C del aeropuerto de Ezeiza, las 24 horas del día, los turistas que pasen por allí podrán disfrutar de una buena copa de vino y a la temperatura justa, además de acompañarla con una gastronomía simple pero con foco en la frescura de los productos.

Es una buena noticia para argentinos y extranjeros que tienen que abordar un avión y matizar un poco la espera, sin caer en el clásico sándwich desabrido, con gaseosa o agua.

Lo interesante es que este winebar (bautizado "Fausto") cuenta con la curaduría nada menos que de Matías Prezioso, presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS). Así que está garantizada una muy buena experiencia alrededor del mundo del vino.

"Tengo la suerte de viajar mucho al exterior y cada vez que estuve esperando en un aeropuerto me preguntaba cómo era posible que en un país productor como la Argentina no tuviésemos un winebar en nuestro principal aeropuerto, siendo que en plazas como Francia, Italia, España, Estados Unidos e incluso Chile hay lugares específicos para poder comprar y disfrutar de sus vinos más representativos", explicó Prezioso a iProfesional.

Más de 70 etiquetas 

Además de contar con una interesante selección de etiquetas representativas de diferentes regiones del país, los vinos están dispuestos en dispensadoras automáticas, que garantizan que estén en perfectas condiciones y a una buena temperatura.

Así, el sistema es el mismo que se utiliza en algunos de los winebar que marcan tendencia en Buenos Aires: el cliente recibe una tarjeta y una copa con la que podrá elegir tres medidas de degustación, además de poder optar entre diferentes variedades, estilos y terroirs. 

Actualmente, Fausto ofrece en carta 75 etiquetas. De ese total, 24 están disponibles por copa en las dispensadoras y la idea es que vayan rotando semana a semana. El resto, se puede pedir por botella.

"Hay mucha diversidad y el objetivo que tuve desde el primer momento era enviar el mensaje de que somos más que Malbec y Torrontés", explicó Prezioso.

"Hay una búsqueda. Tenemos un buen número de vinos blancos y también algunos rosados y espumantes. Y en cuanto a los tintos, el objetivo es mostrar la diversidad y la calidad de la Argentina", recalcó.

Así las cosas, si tenés un par de horas sin saber qué hacer en Ezeiza date una vuelta: vas a poder elegir vinos del NOA, Cuyo, Patagonia e, incluso, de regiones no tradicionales, como la provincia de Buenos Aires.

Respecto de la diversidad de la que habla Prezioso, esto responde a que se puede escoger entre Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Petit Verdot, Tannat, Bonarda, Pinot Noir, Merlot y blends tintos.

"Incluso, dentro del universo del Malbec, tenemos una paleta muy amplia. Hay ejemplares más ligeros, más concentrados, de zonas frías, de altura… la idea es que puedan disfrutar todos: desde un consumidor que está a la vanguardia, hasta un outsider que simplemente quiera disfrutar de una copa de un Malbec frutado y amable", señaló.

En este sentido, hay un dato clave: en todos los turnos hay un sommelier capacitado para brindar asesoramiento.

Una cata antes de un vuelo

Pero la experiencia va un paso más allá: quienes pasen por Ezeiza ya pueden degustar tres flights de diferentes etiquetas, maridadas con tablas de fiambres y quesos. ¿Qué son los flights? Es una secuencia de vinos (se sirve una pequeña medida de cada uno) para poder catarlos de manera consecutiva y, en general, cuentan con un eje temático.

Prezioso propuso los tres siguientes hilos conductores para esta primera etapa:

-Terroir Valle de Uco (Finca Suárez Malbec, Livvera Malbec y Polígonos del Valle de Uco Cabernet).

-Malbec de Norte a Sur (Laborum de Parcela Finca El Retiro, Casarena Single Vineyard Naoki y A Lisa).

-Diversidad Argentina (El Esteco Old Vines Torrontés, Costa & Pampa Pinot Noir y Portero Reserva Malbec).

"La idea es brindar una experiencia en esas dos o tres horas que tiene la gente antes de subirse a un avión", apuntó. 

En cuanto a los valores que se manejan, el sommelier destacó que "son muy razonables", con precios que están apenas entre 5% y 10% más que en una vinoteca. Así, es posible acceder a vinos por botella a partir de los $500. Sin dudas, una práctica comercial absolutamente saludable en un lugar como Ezeiza, que históricamente no se caracterizó por ofrecer precios competitivos y amigables con el bolsillo. 

En cuanto al menú, además de las tablas de quesos y fiambres de altísima calidad, hay panes elaborados con masa madre, sándwiches y ensaladas, todos con productos frescos y con la firma del chef Rodrigo Sieiro, creador de un lugar mítico como lo fue Nectarine y, más recientemente, de Warnes.

"Todo está hecho en el día. Es un upgrade de calidad importante respecto de lo que usualmente se ofrece en Ezeiza", afirmó Prezioso.

Dato importante: al estar en la zona de embarque, quienes pasen por este winebar pueden llevarse la comida y hasta la botella de vino para disfrutarla arriba del avión (en aquellas rutas que no apliquen restricciones, claro).

En cuanto a la apuesta en el corto plazo, el objetivo es seguir creciendo: pronto estarán ampliando la carta hasta llegar a unas 100 etiquetas y se viene la apertura de otro espacio en la nueva terminal de Ezeiza.

Fuente: https://www.iprofesional.com/index.php/vinos/298711-vinos-argentinos-vinos-malbec-bodega-Vinos-la-tendencia-de-los-winebar-llega-a-los-aeropuertos-de-Argentina


=