18/04/2019

Malbec, al gran vino argentino, ¡salud!

Este miércoles se celebra el día de la variedad. Icono, ya indiscutible, identifica a la Argentina en todo el mundo y cambió a esta agroindustria en nuestro país.





Hagamos un poco de historia antes de abrir la botella. Desde Chile, donde estaba exiliado, Domingo Faustino Sarmiento sugirió al gobierno de Mendoza la creación de una Quinta Normal y Escuela de Agricultura. El 17 de abril de 1853, la legislatura mendocina aprobó el proyecto y designó al francés Michel Aimé Pouget, para encabezarla.

También se podría dar cuenta de la importancia económica de la variedad en la vitivinicultura argentina. Esos datos, los más significativos, se encuentran en la infografía adjunta. Y explican por qué, como dice Walter Bressia, titular de Bodegas de Argentina, el malbec es “una bendición para la vitivinicultura argentina”.

Hasta aquí, todo lo que ya se sabe. Y se podría continuar. Pero un vino no es solamente eso. Es arte y cultura. Es compartir momentos y emociones. Es el mirarse a los ojos, complices y divertidos. Una trivia para un momento de esos: ¿cuál es la relación entre el imponente Ricardo Corazón de León y un sencillo pinguino de Malbec?

Si las estacas de las llamadas “uvas francesas” llegaron directamente desde Francia, como sostienen los románticos, o desde Chile, donde años atrás, desde 1841, el mismo Pouget dirigia la escuela de agronomía que inspiró a Sarmiento, forma parte de los chismes de la época. Y de estos días. Como también saber que la Quinta Agrónomica local duró apenas hasta 1858 y la vitivinicultura con las “francesas” se mantuvo gracias al esfuerzo personal de Pouget.

Pero la historia del Malbec es mucho más antigua. Todo habría comenzado en Roma, en el '50 antes de nuestra Era, cuando el protomalbec aparece mencionado en las obras de Horacio y Virgilio.

Fieles a la tradición de que la vid genera civilización, ya que es un cultivo que requiere mucho trabajo humano, y cuyo producto compensa y alegra el sudor del esfuerzo, el Imperio llevó las vides a la Galia, hoy Francia. Se calcula que allá por el 150 de nuestra Era, llegó a Cahors, cerca de los Pirineos y a 200 kilómetros de Burdeos, la actual capital vitivinícola francesa.

Producción Vino Malbec Freud&Fahler Constanza Niscovolos    Dia mundial del Malbec Produccion Vinos Malbec presentacion de vino en Freud & Fahler

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Durante todo el Imperio, los vinos de Cahors fueron de los preferidos por las élites romanas. La disolución del Imperio no acabó con la fama del vino. En la Alta Edad Media, por caso, fue reconocido públicamente por el Obispo de Verdún, y no como vino de misa precisamente.

Pero el verdadero salto, la verdadera historia moderna de nuestro malbec, comienza en el siglo XII y de la mano de una mujer, Leonor de Aquitania.

Controlaba el ducado de Aquitania, que se extendía desde el Loire hasta los Pirineos. Se casó primero con Luis VII, el rey de Francia y luego con Enrique II, rey de Inglaterra, quién la encarceló, aunque luego la dejó en libertad. Lo significativo para nuestra historia es que ese matrimonio permitió aceitar las relaciones comerciales.

Y en ese contexto se produce el desembarco de los vinos de Cahors en Inglaterra. Tan significativo fue todo, que también hubo un fuerte flujo de inversiones británicas al sudoeste frances, lo que significó a mediano plazo la desaparición de la viticultura inglesa. Dato al pasar: algo de esos vinos debe haber quedado en el ADN inglés, ya que hoy el Reino Unido es el segundo comprador de malbec argentino en el mundo.

Ahora bien, en algún momento no muy bien datado, un viverista húngaro de apellido Malbek o Malbeck, habría sido quién desarrolló la actual variedad uniendo diferentes uvas de Cahors y, se piensa, con otras vitis, como la Auxerrois y la Cot.

También hay una vinculación del proto malbec con Los Tres Mosqueteros (los reales y los literarios). Incluso Pedro El Grande y la Emperatriz Catalina la Grande están vinculada al malbec.

El imperio de los vinos de Cahors concluyó de manera casi apocalíptica cuando en 1877 los atacó la filoxera, una enfermedad que liquidó ,literalamente, las casi 40.000 hectáreas de malbec en Francia. A partir de ese momento, el malbec sobrevivió, y fructificó de manera única, en estos lares.

Antes de cerrar, la respuesta a la trivia propuesta: Ricardo Corazón de León fue hijo de Leonor de Aquitania. El malbec también tiene su costado dinástico, aunque salga de una damajuana rumbo a un pingüino.

Para quienes quieran saber más sobre nuestro vino de bandera, recomendamos la lectura de “Historia del Malbec, cepa insignia de Argentina”, escrito por Pablo Lacoste, texto del que se nutrió, con algunos grados de libertad literaria, esta nota. Se puede descargar gratis del sitio de Wines of Argentina.

Fuente:


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