28/11/2018

Roberto de la Mota - Enólogo

"Cada vino tiene una circunstancia, un momento"

El referente indiscutido en la industria vitivinícola, de la Mota acaba de presentar Rosadía, un vino rosado que se sube a la tendencia internacional de esta categoría. Asegura que el consumidor es cada vez más sofisticado y que por otro lado, Argentina tiene que buscar la forma para aumentar las ventas de los vinos de volumen. Entrevista de Gustavo Florez Bazán




uando se habla de Roberto de la Mota inmediatamente se hace referencia a un apellido célebre de la vitivinicultura argentina. Pero ya no tan solo Don Raúl, su padre, quien fuera un gran artífice de la reconversión vitivinícola, sino Roberto, con su larga trayectoria y que ahora también disfruta haciendo vinos junto a su hijo Rodrigo, en su propia bodega.

Es sabido que Roberto realizó estudios de posgrado en Francia y es en el Sur de este país, en la Provenza, donde se hacen algunos de los rosados más famosos del mundo. Conocimientos que hoy de la Mota puede plasmar en un vino rosado de corte, al mejor estilo de esta región y que se sube a una tendencia internacional que hoy en Estados Unidos tiene un 6 % de crecimiento anual de consumo.

Mendel Wines acaba de lanzar Rosadía, un ejemplar de color rosa pálido y piel de cebolla, dueño de una expresión refrescante y sofisticada. Un vino fresco, muy fácil de beber, pero con un cuerpo particular que le aporta mucha versatilidad. Vinos y Buen Vivir participó de la presentación en Mendoza y dialogó de manera distendida con Roberto.

-Hay una tendencia de vinos rosados en todo mundo. ¿Cómo surgió la idea de hacer este vino?

-Hace tiempo surgió la idea de elaborar un vino rosado fresco, frutado, joven, moderno, como los que están apareciendo en el mundo entero. Con un color muy claro, piel de cebolla, pero que a su vez tuviera buena acidez y fuera fácil de beber. Pero además queríamos que tuviese un poco de estructura, de volumen en boca y un largo final que tuviera algún mensaje.

-Un vino que se adapta para muchas situaciones…

-Tal cual. Para poder elaborarlo hicimos una base prensando uva entera, de algunas variedades. Empezamos con el Pinot Noir, que es una base excelente, proveniente de Tupungato, de una zona alta a 1.250 metros sobre el nivel del mar. Ahí conseguimos mucha acidez, frescura, y buena intensidad aromática. Pero en la boca le faltaba un poco de volumen, por lo que tuvimos la idea de prensar en uva entera también el Cabernet Franc, que le dio mas complejidad aromática en las notas especiadas y le aportó volumen en boca. Después para seguir probando decidí hacer el corte también con Merlot. Es decir, un vino que tiene Pinot Noir, Cabernet Franc, Merlot y como es de Mendoza, no puede no tener aunque sea un 5 % de Malbec. El corte es irreproducible, el del año que viene será ciertamente diferente. Esto lo hace mas divertido. Pero este año estoy contento porque logramos el color que buscamos, la intensidad, la estructura en boca y la frescura.  Ha sido una temporada muy buena y esperamos que el año que viene podamos hacerlo igual o mejor.

-Un detalle no menor y para destacar es el packaging. Rosadía cuenta con una presentación muy atractiva…

-De eso se ocupó Tatiana Sielecki, nuestra gerente comercial y miembro de la familia propietaria y accionista de Mendel Wines. Eligió una botella francesa, muy llamativa por su formato y que al ser transparente, deja ver el color del vino. Por otro lado  recurrimos al diseñador original de la eme de Mendel, que es Raúl Shakespear, quien se ocupó del diseño de la etiqueta y la imagen  de Rosadía. La verdad que el packaging está muy bien logrado.

-Los vinos rosados están de moda… ¿Pero cómo percibís al consumidor? ¿Está entendiendo de otra manera a estos vinos que en algún momento fueron dejados de lado?

-Lo que pasa es que el rosado es un vino que está un poco de moda a nivel mundial, no solo en Francia, especialmente en el Sur, sino también en Estados Unidos. Son vinos que ahora son elaborados como rosados, y no el rosado que es un subproducto de la vinificación de tintos que son dos cosas totalmente distintas. En la época que se estilaba hacer vinos concentrados, estructurados, de vinos tintos, se hacia una sangría que el producto de ella a veces se elaboraba y se vendía a veces como rosado, con lo cual se conseguían vinos mas pesados un poco alcohólicos y mas difíciles de beber.

-Con el nuevo concepto de cosechar más fresco, más temprano y elaborar vinos desde el viñedo en adelante se logran vinos rosados muy atractivos, no solamente desde el punto de vista visual sino de la degustación. Además creo que el público, si bien es una lástima que el consumo de vino en general va decayendo en volumen, pero se va haciendo cada vez mas sofisticado. En este sentido el consumidor va creciendo en conocimiento. Entonces si antes había consumidores que bebían solo blanco o solo tinto, hoy el consumidor está encontrando el momento ideal para beber un vino blanco, un rosado o un tinto, de acuerdo a las circunstancias. Se van consiguiendo nuevos momentos para consumir distintos tipos de vinos, por eso hay un resurgimiento de cada uno de estos tipos de vinos, ya sean rosados, blancos y tintos. Y dentro de cada gama, también hay más variedad.

-Yo soy muy optimista de esta parte del consumo. Ahora tenemos que ver y el gran desafío para quienes estamos dentro de la vitivinicultura, es encontrar la forma de hacer que el consumo más masivo vuelva a la Argentina.

-¿Qué mensaje final le dejás a ese consumidor que todavía tienen un prejuicio respecto de los vinos rosados y que no se abre a otras alternativas? ¿Cómo lo seducís?

-Hay que abrirse y hay que probar. Yo tenía un amigo que decía yo vinos dulces no tomo, hasta que un día le hice probar un Souterm y me dijo qué rico que es. Yo le contesté que tenía más de 100 gramos de azúcar por litro y él me contestó que era otra cosa. Eso es para que uno entienda que cada vino tiene una circunstancia, un momento, una comida con la cual se aprecia mejor y creo que todos vamos encontrando circunstancias y momentos que hacen que un vino se sienta especial.

-Pasa lo mismo con los orígenes, cuando hay gente que dice que no toma un vino de la Patagonia o de los Valles Calchaquíes y después lo prueban y se sorprenden con un buen vino de Cafayate o de Santa María, en Catamarca, se quedan absolutamente sorprendidos. Creo que a medida que uno va probando más vinos, va abriendo el abanico de posibilidades y vamos encontrando vinos cada vez más espectaculares. Yo a todos los consumidores que están un poquito cerrados les digo que traten de dejarse llevar y probar algo nuevo. Se van sorprendiendo cada vez más.

Fuente: http://vinosybuenvivir.com/roberto-de-la-mota-cada-vino-tiene-una-circunstancia-un-momento/


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