27/11/2018

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Mucho más que altura: ¿cuál es el secreto de los vinos de Salta?

Los vinos salteños tienen una mística especial. Dolores Lavaque se propuso plasmar su esencia en un libro y nos cuenta la experiencia




La provincia de Salta tiene una particularidad: su extensión en cuanto a superficie de viñedos es limitada en comparación con otras provincias, que son grandes productoras, como Mendoza o San Juan.

Según el último registro, cuenta con 3.330 hectáreas. Y si bien esto implica un crecimiento del 62% en una década, equivale tan sólo a 1,5% de la extensión total país.

Sin embargo, es indudable que los vinos salteños han logrado tener un impacto en la industria y en la imagen del vino argentino en el mundo que supera cualquier estadística.

No solo por sus clásicos Torrontés, sino también de la mano de sus tintos con mucho carácter y personalidad, sin dejar de lado la elegancia.

La realidad es que a lo largo de los Valles Calchaquíes es posible encontrar proyectos de todo tipo: hay bodegas más grandes y con tradición, como Finca Quara o El Esteco. También, algunas que apuestan por alumbrar vinos extremos, como Colomé o Altupalka. Además, es posible encontrar establecimientos que vienen realizando un trabajo de investigación pormenorizado sobre las diferentes características de los terroirs, como El Porvenir de Cafayate. En paralelo, hay lugar para proyectos con mística propia, como Yacochuya, y bodegas familiares que apuestan por partidas limitadas de alta gama, como Domingo Molina. Incluso, hay proyectos hechos a pulmón, en lugares más lejanos, como Miraluna, en Cachi. Y los ejemplos siguen.

Pero, ¿qué tienen los vinos salteños que los hace tan particulares y tan únicos y cuyo carácter es distinguible apenas son servidos en una copa? Esto mismo se preguntó Dolores Lavaque, quien forma parte de la quinta generación de una familia dedicada a la vitivinicultura.

A partir de su experiencia, pero también con un espíritu curioso, Lavaque se embarcó en la aventura de recorrer cada centímetro de Salta y los Valles Calchaquíes para entender y recopilar parte de su historia y, por qué no, proyectar su futuro.

Y esto se plasmó en un libro al que bautizó "En la cima, Salta y sus vinos" que, a través de sus 300 páginas y con imágenes del fotógrafo Federico García, recorre toda esta experiencia.

"En cada botella de vino está la cultura del Valle, en cada botella hay un mensaje de su gente, de su forma de vivir, intensidad, pasión, color en sus tejidos, armonía en su música, alegría en sus carnavales, todo en cada botella: robustos, con personalidad pero a la vez elegantes, con trabajo artesanal, amables. Eso es el vino salteño, eso es Salta, esos son los Valles", plantea Lavaque, cuando se le pide que resuma el espíritu de los ejemplares de esa gran zona del Norte Argentino.


"Es un racconto del pasado, presente y futuro del vino salteño. Y es algo que fui repasando paso a paso. Recorrí y reconstruí la historia de mi familia a través de las familias que conocieron a mis antepasados, y a la vez hice lo mismo con las historias de la gente que trabaja en Salta", agrega Lavaque.

"El vino obviamente es el centro, pero el vino contado de boca de su gente. Y creo haberlo logrado: le hemos puesto cara, colores, cuerpo, voz, personalidad al vino salteño y, a través del libro, se lo puede conocer desde ese lugar", completa.

Consultada sobre la parte del proceso que más disfruto al embarcarse en este proyecto, la autora no duda al responder: "Los viajes en equipo, la convivencia con el equipo… realmente hubo una comunión y sintonía con Federico García, el fotógrafo. Nos entendimos rápidamente y encontramos una unidad de criterio".

En cuanto a la  parte más dura y difícil, Lavaque afirma que fue "la decisión de empezar" y, en segundo lugar, encontrar la forma de llevar su proyecto a la práctica.

"En un comienzo salí a buscar apoyo económico del Gobierno de Salta y no lo conseguí, lo que me golpeó un poco, luego apoyo más institucional… y ante el no de todas formas no bajé los brazos, aunque siempre cuesta. De a poco logré el apoyo de las bodegas que confiaron en mí, porque vender un sueño, una idea, un proyecto intangible es difícil, y confiar en abrirme sus historias para que yo las contase con mis palabras", señala.

La autor hace especial hincapié en este último punto: "Los bodegueros fueron muy generosos en abrirme sus puertas y contar sus historias familiares y responder una a una todas las preguntas para que luego yo tejiese todo eso a mi manera. Eso costó pero lo logré".

En cuanto al posicionamiento de los vinos salteños en la mente de los consumidores de la Argentina y el mundo, Lavaque asegura que "la provincia y la región han hecho un muy buen trabajo realmente para el porcentaje de producción que tiene. Se conoce y valora de una manera impresionante, es el siguiente en valoración luego de Mendoza y San Juan, principales productores. Y, en cuanto a calidad, vienen siguiendo a las primeras zonas de Mendoza, como Valle de Uco y Lujan de Cuyo. Es decir que Cafayate y el Valle Calchaquí, incluyendo al Alto Valle, tienen una reputación en proporción a la producción muy, muy alto, lo que significa que hay que esmerarse constantemente por seguir manteniendo esa posición. Y eso es lo que busco con mi libro: colaborar para seguir manteniendo ese posicionamiento".

¿Y con qué vino en la copa recomienda recorrer este libro? Lavaque reflexiona y contesta: "En mi introducción y agradecimientos sugiero en la última línea acomodarse bien en un sillón con una buena copa de Torrontés y viajar conmigo. Esa es la idea".

"Si alguien prefiere vino tinto, puede ser un Tannat. Pero mi primera idea fue el Torrontés porque si algo nos dio este libro fue sobredosis de empanadas y Torrontés", concluye.

El libro "En la cima, Salta y sus vinos" se puede adquirir a través de Pisa Uvas escribiendo a hola@pisauvas.com.ar o llamando al 11 4382-2001.


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