14/11/2018

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Vinos del Norte: lo que vas a ver en la góndola en 2019

Todavía estoy desempolvándome la ropa de la tierra roja y las empanadas impregnadas en el corazón. Un par de días en Cafayate, después de bastante tiempo sin visitar, y unas cuantas conclusiones dando vueltas en mi cabeza. Nota de Mariano Braga




CoProVi es una fiesta: un grupo de amigos (bue, son enólogos, pero son más familia que otra cosa) que representan a varias de las bodegas más grosas de la región y que, ya por decimosegundo año, se ponen al hombro una cata multitudinaria con vinos que aún no están en la góndola.

Fue mi primera vez acá, a pesar de las invitaciones infinitas que, por algún motivo u otro, siempre quedaban truncas. Esta era mi revancha. Armé valijas, llegué 8 horas más tarde a Salta gracias a un paro general en Aeroparque y, ni bien bajado del avión, casi me meten preso. Pero ése es otro cantar. ¿Parecía un día olvidable? No, amigos, solo levantar la vista, sentir los treinta y largos en la cara y esos cielos marinos reconfortan cualquier alma.

Pero volvamos a lo nuestro. CoProVi. CoProVi y las visitas a las bodegas, claro. Un par de días intensos y algunas conclusiones que acá les cuento.

El Merlot, un tapado

Cada vez que hablamos del NOA hablamos de Cabernet, de Torrontés, incluso de Tannat. ¿Pero Merlot? ¿Con lo difícil que es vender una botella de Merlot? Sí, les digo que las mayores sorpresas vinieron de esta cepa. El laburo de Daniel Heffner en su proyecto personal “Miraluna” y un tintazo de Domingo Molina que todavía no salió a la calle, fueron puntos muy altos.

Blancos más allá del Torrontés

Sauvignon Blanc con olor a arvejas, qué rico por Dios. Sí, es raro ese olor, pero a pesar de que hace unos 5 años era una locura imaginar otra cosa clarita más que Torrontés, llegó el Sauvignon Blanc para cachetear ese preconcepto en una tierra de calor extremo. También algunos Chardonnay como Finca Alto Los Cuises de El Porvenir de Cafayate y Chañar Punco de El Esteco. Atenti, amigos.

Las dos caras de la uva nacional

Durante CoProVi probamos dos Torrontés distintos, y dos caras de una misma moneda. El primero, desprolijo y salvaje como el que a mí me gusta. El segundo, un poco más cítrico y correctón. Lo lindo es que convive ese nuevo ideal (del que les conté en 2014 cuando escribí “El alma perdida del Torrontés”) con el perfil clásico salteño, y eso lo celebro profundamente.

Los Tannat que se vienen

El Tannat siempre es tánico, tan arrugado y áspero como lamer una chapa oxidada. Ufff, qué difícil sacarnos esa idea de la cabeza porque, encima, el clima del NOA ayuda a sacarle lustre a ese estilo. Pero hay mucho más que eso. Desde los tanques, empezás a ver Tannat más sensibles, frescos, nunca elegantes pero sí bebibles a botella entera. Eso se viene en 2019, sin dudas.

A la conclusión final me cansé de decírsela a todos los que se cruzaban por mi camino en estos días. Los que los vemos desde afuera, admiramos el laburo de los vinos del Norte. Nos fascina su identidad, les seguimos el tranco y, aunque las distancias son grandes, siempre estamos ahí al tanto de lo nuevo. Cuando me toca visitar países en el exterior y hablar con expertos en el asunto, Salta siempre se destaca a fuerza de viñedos de altura y bodegas viejas. Sus empanadas, su gente. Y, aunque su producción sea chica, nadie duda que, después del gigante Mendoza, es en Cafayate y sus alrededores en donde ocurren los hechos vitivinícolas más interesantes de la Argentina.

Hay que creérsela, amigos. Yo, por lo menos, creo por ustedes.

Fuente: http://www.marianobraga.com/blog/vinos-del-norte-lo-que-vas-a-ver-en-la-gondola-en-2019/


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