02/10/2018

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Las siete conductas más comunes de los "TOC" del vino (y sus derivaciones).

Ante todo, empecemos por definir un TOC: El trastorno obsesivo-compulsivo es un trastorno de ansiedad, caracterizado por pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes, que producen inquietud, aprensión, temor o preocupación, y conductas repetitivas denominadas compulsiones, dirigidas a reducir la ansiedad asociada.




Quizá las conductas que vamos a repasar en esta nota -en relación a nuestro tema: el vino- no lleguen a cumplir todas las condiciones para ser definidas como "TOC" pero sin dudas, para aquel que nos mira desde lejos (o que no siente atracción alguna hacie el mundo del vino) van a parecerlos.

Y si no, veamos algunas de las conductas que solo los fanáticos de vino somos capaces de realizar y repetir inadvertidamente o a conciencia, justificándolas y aún peor (termino que vamos a ver bastante en esta nota) profundizándolas cada vez más.

Un fanático del vino, seguramente se identificará con una o varias de las siguientes, pero si ya llegas a identificarte con todas te sugiero pases por el consultorio de un psicólogo preferentemente amigo del vino para que te entienda un poquito y no te medique o directamente te mande al psiquiátrico:

1. Sentir los aromas de todo vaso que llegue a nuestras manos, tenga o no vino.
Es claro que en el proceso de cata al vino hay que meter la nariz en la copa para apreciar sus aromas, pero, ¿a la Fanta naranja también hay que olerla?


Y ahí estamos, agitando inadvertidamente un vaso o hasta un vasito de plástico con agua, gaseosa, o café, en la triste espera para que desprenda sus infinitos aromas, hasta que vemos la expresión azorada de quienes nos rodean y nos damos cuenta que no es vino... ¡Ojo ahí con -ante la vergüenza- parar el agite de golpe, porque el líquido va a querer seguir en movimiento y quizá desborde y empeoremos la situación derramando su contenido sobre nuestra falda!
2. Coleccionar corchos.
En la intención de retener algo de ese elixir vínico que nos encantó, llega un momento en que elegimos guardar los corchos. Al principio decimos: "los guardo en frasco grande", pero llega el momento en que se llena, y sale otro frasco... y así. Que nadie me diga que mira alguna vez esos frascos, porque no es cierto... puro trastorno de fanático del vino.
  • Peor aún, coleccionar botellas vacías.
  • Peor aún, coleccionar cajas de vino vacías.
  • Mas sofisiticado aún, coleccionar sacacorchos o copas con inscripciones de las bodegas o marcas de vino.
  • Peor aún, llevarse sin pedir permiso esas copas o sacacorchos con tal de engrosar la colección.

Hasta que llega el día que en tu casa te conminan a "hacer algo" con todo eso, o en los casos mas drásticos directamente te los tiran a la basura. Puede pasar también que si tienen algun valor, te obligen a ponerlos en venta, como la colección de la foto, que se encuentra en subasta en España. 

3Entrar a un supermercado chino solo para ver qué hay.
El fanático del vino es de comprar en vinotecas, para recibir asesoramiento y conseguir las últimas novedades. No está mal que compre en un chino tampoco (los precios son siempre muy buenos), pero el fanático se supera y entra "solo por curiosidad a ver que tienen". Y luego se regodea contando a otros fanáticos que en el chino de su barrio tienen tal o cual etiqueta que "no debería estar ahí".
  • Peor aún, quedarse media hora mirando la góndola de vinos, aunque hayas ido a comprar un sachet de leche.

Esta es complicada incluso, porque el chino desde la caja empieza a mirarte con recelo... ¿que esta haciendo este tipo? que mira y mira y no compra nada... Cuidado porque saben artes marciales.

4. Ordenar la cava a cada rato.
Fija. El fanático del vino tiene una cava. Más grande o más chica, más o menos ordenada, pero tiene una cava donde guardar sus reliquias. Eso es lógico y está muy bien. Pero entrar a la misma día por medio para "ordenarla", eso ya es un TOC.
  • Peor aún, colgarle una etiqueta ojal a cada vino guardado en la cava.
  • Peor aún, llevar una planilla excel con todos los vinos anotando hasta el último detalle.
  • Peor aún, comprar una app especial para llevar el inventario del vino de la cava.
  • Peor aún, realmente lograr mantener al día la app...
5. Pensar que a todo el mundo que toma vino le interesa hablar de vinos.
Estas en una reunión de amigos y de pronto llega el vino a la mesa y algún incauto hace una pregunta: ¿que vino es? ¡Para qué! Ahí el fanático empieza a contar hasta el mínimo detalle: quien lo elabora, de que provincia es, de que región, que tipo de suelos tiene esa región... ¡Basta! Te pasaste... No a todo el mundo le interesa una lección sobre el vino, la mayoría solo quiere tomarlo.


  • Peor aun, pensar que a quienes no toman vino también les interesa hablar de vinos.
  • Peor aun, no saber salir del tema del vino en una conversación con no entendidos que cayeron en la trampa al hacerte un par de preguntas.
  • Pero aún, pensar que a todos los que hacen el vino les interesa hablar de vinos fuera de su horario laboral (y pedirles que te atiendan ese domingo que viajaste a Mendoza).
6. Sacar fotos a las etiquetas y contra etiquetas.
Esta está asociada a N°2 (juntar corchos). Es un intento de retener cada vino que tomamos y guardar sus características, vaya a saber para qué... porque cuando querés buscar "esa" foto no la encontrás ni de casualidad. Así llenamos las memorias de los teléfonos hasta que nos vemos obligados a "hacer algo". 
  • Peor aún, despegar las etiquetas y coleccionarlas.
  • Peor aún, armar álbumes de etiquetas.
  • Peor aún, llevar registro o índice detallado de todas las etiquetas coleccionadas. 
Colección de etiquetas del amigo Martin 
7. Hacer arte con objetos relacionados al vino.
Suele ser también una derivación de la N°2 (las colecciones). Algunos cuando ya no saben qué hacer con esa ridícula colección de corchos los transforman en otras cosas. Ojo hay TOC del vino muy ingeniosos que terminan utilizándolos para decorar, forrando una pared de corchos o hasta armando interesantes repisas con cajas vinos de madera, logrando conservar sus colecciones, aunque algo transformadas.


Arte con elementos del vino, también de Martín
Arte con elementos del vino, también de Martín
Sin duda habrá muchas conductas más que pueden ser catalogadas como TOC del vino, como adaptar elementos al servicio del vino: he visto apoyabrazos de bancos de madera calados para sostener la copa, por ejemplo. También he visto (y usado) arneses colgados del cuello para sostener la copas sin usar las manos en las degustaciones y hay cierta gente que llega a convertirlo casi en una secta religiosa adorando a tal o cual "gurú" del vino y concurriendo regularmente a su vinoteca preferida cual si fuera a "misa". Pero esa ya es cuestión para otra nota...

Para finalizar, si sos tan TOC del vino que te gustó el "Zombie Head Wine Holder" que encabeza esta nota, podes pedirlo a Medieval Collectibles que hacen envíos internacionales, yo estoy pensando seriamente en pedirme una :-).

Fuente: https://angelyvino.blogspot.com/2018/10/las-siete-conductas-mas-comunes-de-los.html


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