12/09/2018

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Las subastas de vino son el negocio más sibarita jamás creado por el hombre

El mercado secundario de vinos ha crecido casi un 16% en los últimos cinco años. Gigantes como Christie's o Sotheby's apuestan fuerte en un negocio en el que se llegan a pagar más de 100.000 euros por una botella excepcional.




Nos introducimos en el apasionante mundo de las subastas de vinos para descubrir los mecanismos de la inversión más sibarita jamás inventada por el hombre.

Tenemos que hablar de las burbujas en el vino. Y no nos referimos a las del champán, sino a la subida incesante de los precios de los mejores caldos en el mercado secundario. De las cosas del beber también se ocupan las casas de subastas, y los resultados de las últimas pujas son reveladores: el mercado se está recalentando.

La alarma ha sonado al ver la línea ascendente que dibuja desde 2016 el índice de referencia Liv-ex Fine Wine 100, que representa el movimiento de precios de los 100 vinos más codiciados del mercado secundario, y que está compuesto sobre todo por botellas de los mejores burdeos. Pues bien, ha subido un 2,37% en el último año y un 15,86% en los últimos cinco. Y nos acordamos de que en verano de 2008, el nivel del índice aumentó de un poco más de 100 a casi 300 en solo tres años, antes de desplomarse a 170 el siguiente otoño. A finales de agosto de 2018 cerró a 316.

Ya nos avisaban que 2018 iba a ser “excelente” para las casas de subastas en materia vinícola. En Sotheby’s lo anticipaban: “Los principales productores de Borgoña tuvieron una gran demanda mundial el año pasado, liderados por Domaine de la Romanée-Conti, Henri Jayer, Georges Roumier, Armand Rousseau y Comte Georges de Vogüé en los tintos y Leflaive, Coche-Dury y Bonneau du Martray en los blancos. Sus precios continuarán aumentando, y los de Burdeos, que fueron fuertes el año pasado, seguirán altos, especialmente para los blue chips [los de mayor valor] como Pétrus, Le Pin y los First Growth [primer crecimiento] de añadas destacadas, como 1982, 1990, 2000 y 2009. Los vinos italianos de grandes propiedades como Sassicaia, Masseto, Ornellaia, Conterno y Gaja seguirán vendiéndose bien”, decía a principios de año Stephen Mould, director de Vinos de Sotheby's en Europa.

El pasado mayo, sin ir más lejos, cambió de manos una botella de vin jaune (vino amarillo en francés), un caldo generoso propio de los viñedos del Jura, por 103.700 euros, un récord. Bien es cierto que era excepcional, pues databa de 1774 y constituía uno de los vinos más antiguos en circulación. En general, son los mejores burdeos y borgoñas los que copan las subastas, en las que la santísima trinidad vinícola, Romanée-Conti, Pétrus y Château d'Yquem, son las etiquetas que suelen marcar los precios más desorbitados.

Junto con Sotheby’s y Christie’s, que despachan vinos y licores con la misma formalidad con la que venden cuadros de Picasso, los aficionados al vino, distribuidores, restaurantes, inversores y amantes del vintage en general se citan en las salas de las tradicionales Hart Davis Hart, Acker Merrall & Condit y Zachys y en las pantallas de WineBid.com, entre otras. Entre todos se disputan las mejores cosechas, joyas que difícilmente se hallan en las tiendas (ni siquiera en las especializadas) y que pertenecen a quienes se ven obligados a deshacerse de parte de su colección para obtener liquidez o a herederos abstemios de padres coleccionistas.

Según el último informe The Wealth Report de la consultora inmobiliaria Knight Frank, el vino es la segunda inversión de lujo de los grandes patrimonios que más creció en 2017, por detrás del arte y por delante de los relojes, las monedas, las joyas, los coches y los sellos de colección.

Esta vez, el aumento de la demanda ha llegado de (¿adivinas?) Asia. Los ricos de ojos rasgados buscan lo mejor de lo mejor, y están detrás del aumento en los precios de los borgoñas, que refleja la escasez de vinos de la región en relación con Burdeos. El índice Liv-ex Burgundy 150, que mide el comportamiento de los vinos de Borgoña más activos en el mercado secundario, ha subido un 150% desde 2010, en comparación con el 32% del Liv-ex 100 y del 39% del Fine Wine 50, que representa a los burdeos de primer crecimiento que más se negocian. Cuidado con ellos porque la burbuja puede estallar.

Fuente: https://www.revistagq.com/la-buena-vida/comer-y-beber/articulos/en-que-vino-deberia-invertir-ganar-dinero-subastas/30733


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