21/08/2018

Michel Rolland

"El mejor vino es el que más te gusta"

Francés, claro, pero con un marcado acento argentino al hablar español porque es uno de los responsables de que Argentina consiguiera elevar el nivel de sus vinos hace décadas




Hoy, lo mismo está en China asesorando bodegas que generando alianzas en España. Es un esteta de la uva pero alguna cerveza se toma

Michel Rolland no tenía escapatoria. La uva está ligada a él desde el principio, pues creció en la finca familiar Le Bon Pasteur, rodeada de viñedos, en la localidad francesa de Pomerol. Al vino ha dedicado su vida y, sobre todo, sus últimos 40 años de actividad profesional. Con más de 70, sigue siendo el flywinemaker por antonomasia, el consultor al que acuden bodegas de distintas partes del mundo -Argentina, Estados Unidos, Chile, India, Europa por descontado- para que cate su vino y colabore a situarlo en lo más alto.

Milagro que ha vuelto a conseguir en España aliándose con el empresario Javier Galarreta, que dirige las bodegas Araex Grand en la Rioja Alavesa. «Francia conoce España» es su lema conjunto. Rolland acudió en junio a la celebración de los 25 años de esta firma de vinos que ha revolucionado la zona vitícola. Sonriente y en castellano, respondió a esta entrevista.

Habla muy bien español.
No hablo español, hablo argentino. Porteño. Aprendí allá (y marca la ll)
¿Cuándo fue su primer contacto con la uva? ¿La tradición familiar dejó su impronta?
Totalmente. Mi padre y mi abuelo [granpadre, dice él] tenían viñedos en Burdeos y crecí rodeado de ellos. Creo que cuando era pequeño pensaba que sólo había viñas en el mundo [se ríe]. Tengo un hermano abogado pero a mí no me dejaron otro camino. Siempre estuvo claro que tenía que ser enólogo, y enólogo soy.
¿En qué época comienza a tener la enología mayor prestigio?
Cuando empecé, el mundo del vino estaba muy lejos de ser como es hoy. Mis amigos estudiaban carreras como Medicina y Derecho; cualquier cosa parecía mejor que la enología. Por suerte, el mundo cambió, no de un día para otro porque nada pasa de un día para otro, pero se alteró la concepción de la vinificación. Hace 20 años teníamos muchos más conocimientos que cuando empecé a estudiar. Mi trayectoria es más particular que la de otros porque he hecho vino en 21 países. Hay cosas por hacer, pero no se harán como en los últimos 40 años.
Javier Galarrete, responsable de Araex Grand, junto a Rolland. ÁLVARO RODRIGO / ARAEX GRAND
Hace 40 años, había mucho vino al límite aceptable de calidad, pero hoy los vinos baratos son buenos
¿Qué cualidades cree que debe tener quien quiera dedicarse a la enología?
Tres cosas: trabajar, trabajar y trabajar.
Hay muchos interesados en el vino, pero no todos pueden permitirse comprar vinos caros. ¿Los hay de calidad y a buen precio?
Por supuesto. Pienso que ésta es la particularidad de nuestra época. Nunca hemos tenido tantos vinos buenos como ahora. Pero no hablo sólo de España; en Francia era igual. Cuando comencé, la mayoría de los vinos en ambos países estaban al límite de lo aceptable. ¿Por qué bajó el consumo? Porque todo el consumo de vino de bajo nivel desapareció. Hoy en día, en Francia, España e Italia, los tres países del Viejo Mundo más importantes, se toma vino, pero de mejor calidad. Y los tenemos con precios económicos. Si compras un Mercedes 220 no es igual que un Mercedes 500 pero funciona bien. Con los vinos, sucede lo mismo.
¿Algún consejo para quienes quieran introducirse en este mundo?
Hay muchas personas que catan y dan consejos, pero lo más importante es el gusto personal. El vino que te gusta es el buen vino. No importa si el que te gusta para mí es una porquería. Hay tantos que no es fácil elegir pero se puede ir probando. Puedes comprar una botella, que no supone un gran riesgo económico, y tirarla si no te gusta. No hace falta buscar un catador famoso. ¿Qué soy yo? Un tipo que cata todos los días desde hace 40 años. Un consumidor normal no puede tener esa cultura. A mí me gustaría que la gente se fijase en su gusto personal. He visto gente catando en una mesa y decir que un vino estaba bueno porque alguien le había dado 95 puntos, pero se veía en su cara que no le había gustado tanto.
Cata de vinos en junio en Rioja Alavesa en la que participó Rolland. ÁLVARO RODRIGO / ARAEX GRAND
La enología podría ser una profesión muy femenina porque ellas se fijan más en los detalles, y el vino es un mundo de detalles
¿Ha perdido el vino parte de su elitismo?
Creo que sí, hoy los vinos malos no existen. No digo que no los haya pero hace 40 años había mucho vino al límite y hoy los de precio barato son buenos, y eso es una diferencia enorme.
¿Se cansa alguna vez del vino? ¿Bebe cerveza?
Nunca me cansaré del vino. Si alguien me llama para probar vino iré, pero también puedo tomarme una cerveza.
¿Come y cena con vino?
Siempre. Es muy raro que haga una comida de mediodía o de noche sin una copa de vino. A veces tengo 200 muestras por catar en un día y, aun así, cuando llego a casa sigo bebiendo, pero no mucho. Soy el mejor ejemplo del lado positivo del vino, que es muy criticado por el alcohol. Tengo 76 años y llevo 50 bebiendo, poca cantidad, y no hay daños por el alcohol, al menos por ahora.
¿Cómo cree que se relacionan con el vino los jóvenes?
Es una muy buena pregunta pero muy difícil de responder. Muchas veces, la relación de los jóvenes con el vino depende de los padres. Hay gente de cierta edad que toma vino porque es algo social, y muchos jóvenes lo ven un placer de mayores. La culpa es nuestra, tendríamos que acercarnos más a ellos. En el mercado predomina la mujer de 40 años que va al supermercado a comprar vino para su marido. Es el mundo del vino el que tiene que acercarse a los jóvenes.
Tiene dos hijas, ¿serán enólogas?
Les encanta. Una tiene 40 años y otra 45. Trabajan en la empresa familiar, un laboratorio y un negocio con 150 hectáreas de viñas en Francia y otros países. La mayor lleva la contabilidad y la segunda se encarga de la comunicación y del diseño. Su madre está por encima de todo, es nuestro paraguas, pero no hay enólogas en la familia.
¿Está el mundo del vino copado por el género masculino?
Cada día hay más mujeres. Demasiadas. Es broma, es broma... No lo he calculado pero seguro que tengo el mismo número de hombres que de mujeres trabajando en mi empresa. Me encantan las mujeres porque ellas, a diferencia de los hombres -que somos algo rústicos aunque trabajadores-, ven los detalles, y el vino es un mundo de detalles. Tienen una sensibilidad de la que nosotros carecemos, así que creo que puede ser una profesión muy femenina. En la facultad, ahora hay más mujeres que hombres.
Rolland, revolucionándolo todo en los 90. GILLES MARTIN / GETTY IMAGES
Cuando empecé, el mundo del vino estaba muy lejos de ser lo que es ahora. Mis amigos estudiaban Medicina y Derecho; cualquier cosa parecía mejor que la enología
¿Da clases?
No tengo tiempo. Mi agenda es terrible. Hace tres días llegué de China, ahora voy a Sudamérica...
Ha hecho vino en 21 países, ¿hay alguno que le haya impresionado?
Sí, hay tres que me han sorprendido por cómo han evolucionado. Primero, California, en concreto el Valle de Napa, donde en los últimos 25 años han mejorado mucho la calidad. En Estados Unidos, cuando llegó la filoxera en los 80, tuvieron que arrancar el 80% y empezar de nuevo. Económicamente fue un desastre pero los americanos lo hicieron, y lo hicieron bien. Consiguieron viñedos mucho mejores que los anteriores y empezaron a hacer mejor vino y, ahora, hay vinos caros y baratos pero son de muy buena calidad. Los otros son Chile y Argentina. Han progresado mucho en los últimos 30 años. Australia también pero su evolución no ha sido tan grande. Y después hay países divertidos como India, China o Armenia, donde no había una cultura de vino y empiezan a hacer vinos interesantes. En cualquier parte del mundo se puede hacer un buen vino. Un gran vino es otra cosa.
¿Se ha perdido el lado romántico del vino?
Puede ser muy romántica la forma en que se hacía pero hay que olvidarse de eso porque la técnica nos ha permitido hacer un vino mucho mejor del que se había hecho nunca. Es algo preciso, como la cocina, que muy romántica no es. La buena cocina es estricta, técnica.
¿Cómo imagina el mundo del vino dentro de 20 años?
Honestamente, no lo sé. Pero seguro que seguirá avanzando gracias a la tecnología. En Medicina se habla de cirugía invasiva; eso pasaba con el vino. Pero cada vez estamos más cerca del producto. Hoy hacemos vino de forma más natural que hace 20 años, y vamos a seguir por ese camino.
¿Sabría decir cuántos vinos llegó a probar?
No sabría decir.. Pero por lo menos sería digno de un récord Guinness.

Fuente: http://www.elmundo.es/papel/historias/2018/08/21/5b76ae66e5fdea475c8b4571.html


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