13/06/2018

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El tannat, el vino con sangre charrúa, tiene su primer libro

La periodista Titina Núñez descubre los misterios de una de las bebidas más valoradas de la cultura uruguaya a través de su trabajo Tannat, de Uruguay al mundo que se publicará en octubre




Gabriela Viera
Especial para El Observador

Para Titina Núñez todo comenzó ante la inquietud de hacer un trabajo sobre el vino que representa al Uruguay en el mundo y con la intención de confirmar (o no) si los vinos tienen características propias del lugar en que nacen. Lo que sí tiene claro es que nadie que sepa de vinos puede decir que los vinos uruguayos no son buenos. "El vino uruguayo nos sigue sorprendiendo", contó.

La comunicadora y directora de la revista Placer explicó que las bodegas uruguayas tienen además un diferencial bien importante. "Tienen una impronta propia, ya que son vinos que surgen de bodegas familiares", señaló.

Núñez relató que el mundo del vino la cautivó desde el inicio y declaró: "Cada botella es un misterio". El vino es algo cotidiano en la mesa, pero a la vez tiene un encanto que lleva a su consumidor a la cultura de donde proviene. Con Tannat, de Uruguay al mundo, Núñez pretende mostrar la esencia del tannat a través de un extenso recorrido narrativo y visual (la fotografía es de Manuel Mendoza y Sergio Gómez) por más de 60 bodegas uruguayas. También retrata el esfuerzo y trabajo que hay detrás de cada uno de los productores de este vino. Y además cuenta cuáles son las variedades que hay en el territorio uruguayo.
El libro –que estará pronto en octubre– es editado por revista Placer con el apoyo de los Fondos Concursables del Ministerio de Educación y Cultura.

¿Por qué escribir un libro sobre el tannat?
Aunque parezca increíble, aún no se ha escrito un libro sobre nuestra cepa insignia y tampoco existe en el país un estudio de cómo se desarrolla el tannat en las diversas regiones del Uruguay. Ambas cosas me entusiasmaron a explorar este camino.

Desde la idea a la concreción, ¿qué ha aprendido y qué ha descubierto?
Llevo dos años de investigación, de recorridos, degustaciones, lecturas, estudio. Puedo adelantar –aunque aún no ha terminado el proceso– que en Uruguay no hay un solo tipo de tannat, sino varios. Varios estilos, varias expresiones de este cepaje que sin dudas ha encontrado en el Uruguay, su nido, su cuna, su cocoon. Y un gran potencial de desarrollo.

¿Cuánta gente, paisajes, familias y territorios exploró para llegar al producto final que se acerca?
He recorrido prácticamente todo el país y evaluado tannats varietales y de corte de 62 bodegas uruguayas. Sin dudas un número enorme; más de 200 tannats para poder estudiarlo en sus diferentes vertientes y expresiones. Y seguimos la recorrida, que terminará después del invierno, por distintas bodegas familiares.

¿Cuál sería –si existiera– una frase que definiera lo que es el tannat para Uruguay?
Un vino con sangre charrúa. El tannat nos identifica como país y tiene mucho de nosotros: es austero, algo tímido y muy noble. Es una cepa rebelde y aguerrida y representa algunas de nuestras mejores tradiciones. Por supuesto, es la gran compañera de nuestro plato nacional: el asado y la parrillada criolla, en todas sus versiones.

¿Qué queda por hacer en el mundo del vino para que más uruguayos y más extranjeros conozcan las virtudes de la bebida uruguaya?

Se ha hecho muchísimo y mucho queda por hacer. Dar a probar el tannat en cada ocasión; mostrarlo en sus diferentes vestimentas: los más jóvenes y ligeros, los más vibrantes, los señoriales, los serios y los veteranos. Uruguay sigue siendo una perla a descubrir por el mundo en general y los vinos uruguayos tienen muchísimo para ofrecernos. Nada de esto se entiende por completo hasta visitar una bodega, charlar con su gente y probar sus vinos. Por suerte, cada vez más bodegas uruguayas abren las puertas de sus establecimientos para el turismo y muchas de ellas se centran tanto allí, como en la exportación.

Un vino es más que una botella. ¿Qué más concentra o representa el vino en una mesa, una reunión o una degustación?
El vino es cultura. Representa el trabajo y forma de vida de quien lo produce. El viticultor interpreta su terruño, lo que ese suelo en particular con ese clima en particular tienen para ofrecer a la vid. Con todos estos elementos –que son la propia definición de terroir–, cada casa tiene algo particular que enseñar. Esa es la magia y misterio que podemos descubrir cuando se abre una botella de vino.

Fuente: https://www.elobservador.com.uy/el-tannat-el-vino-sangre-charrua-tiene-su-primer-libro-n1240627


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