08/05/2018

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A pesar de la crisis, primeras señales de cambio en la industria vitivinícola

La División Vinos del banco Supervielle presentó el informe anual vitivinícola. La herramienta busca configurar un perfil estadístico de un sector que, según el analista Javier Merino, viene de un período de caída largo y agotador pero en el que existen muchas posibilidades intactas hacia delante.




Por Oscar Pinco para Ecocuyo.com

En el Informe Anual Vitivinícola, presentado por la División Vinos del banco Supervielle, el economista Javier Merino analizó que con una merma en la venta total de vinos del 6,9%, que significaron 9 millones menos de cajas de 12 botellas por 750 centímetros cúbicos, planteó que “sin duda el 2017 se trata del peor año en las últimas dos décadas para la vitivinicultura argentina”.

En ese sentido, Merino en su informe con datos a enero de 2018, elaborado para la División Vinos del Banco Supervielle, aseguró que “con un valor cercano a 123 millones de cajas, el volumen de salida de los últimos doce meses de vinos está en un mínimo histórico como combinación de la caída de mercado doméstico y de la exportación”.

El economista dijo: “El año pasado la vitivinicultura estaba mal y hubo una gran reacomodamiento de piezas en el interior de las compañías, y de estas en el mismo mercado, lo que está dando un nuevo mapa del sector vitivinícola”, y agregó que “el 2017 estuvo peor que el 2016, y así sucesivamente, llevamos siete años cayendo en facturación”.

“Pero hay algunos grupos que les va bien –agregó-, y en todo tipo de tamaño de empresas, que han hecho gestiones de cambio en línea con la situación global del sector, escapándose un poco de la coyuntura. Esto no quiere decir que la lluvia no esté mojando a todos, pero algunos andan con paraguas o protegidos con impermeable, mientras que otros hicieron bastante poco. O sea que los que hicieron bien las cosas han tenido una mejora interesante”.

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En relación a la caída del consumo en el mercado interno, dijo: “Ahí no soy optimista, creo que el mercado interno ha sido brutalmente atacado por la caída del ingreso de los consumidores, y la inflación ha sido uno de los culpables, sumado a los cambios en la composición del gasto de los consumidores, como las tarifas, etc., etc. Y todo esto le ha pegado al consumo de vinos”.

“La variable de contexto más influyente en el consumo nacional de vino ha sido la inflación, que no sólo afectó las ventas sino otros números del negocio. Con lo cual la predicción es muy simple: si disminuye la inflación se recuperarán las ventas nacionales de vino”, sostuvo, y añadió que “el consumo per cápita hoy está alrededor de los 20 litros, y estaba en 30 litros hace una década, y yo no creo que tenga cambios tan trascendentales hacia el futuro”.

Merino dijo que “se produjo una premiumización en el consumo de vinos, mutando hacia una mayor demanda relativa de vinos de mayor calidad y precio. Este fenómeno que comenzó a mediados de los ‘90 alcanzó su máximo valor en 2013 cuando se consumían 13,7 litros por habitante de vino en botella. Hoy se trata de un negocio de menor volumen pero de mayor precio relativo”.

En relación a la suba el dólar, aseguró que “hay que ver si este dólar se mantiene, y si se mantiene contra la inflación y si queda un tipo de cambio real alto”, pero enfatizó que “si este dólar se mantiene, obviamente va a afectar positivamente al sector vitivinícola”, y en ese sentido dijo que “mi cálculo es que por cada 10% de crecimiento en el tipo de cambio uno puede esperar aproximadamente un 3% de aumentos de las exportaciones del sector vitivinícola”.

Analizó que “hasta 2010 la industria del vino fue una de las más dinámicas de la Argentina, entre 2006 y 2010 la producción total de bienes creció un 8% y la de vinos un 23%. La caída posterior, que fue la más pronunciada entre los sectores comparados, sólo se asemeja a la evolución del total de la industria manufacturera. Ambas llegaron a un valor de la producción en 2017 un 15% por debajo del que tenían una década atrás”.

Autoridades del banco Supervielle junto al economista Javier Merino

Autoridades del banco Supervielle junto al economista Javier Merino

“Hasta 2010 gracias a un tipo de cambio alto, el crecimiento del comercio mundial y un varietal diferenciador como el Malbec permitieron a la industria del vino facturar más de 20 mil millones de pesos en los mercados internacionales, que significaron el 33% del total de la facturación de la industria”, explicó.

Otro tema que abordó fue el costo laboral “que en el sector bodeguero representa más de un cuarto de la facturación total. Esto es aproximadamente unos 12 mil millones de pesos. De ese total, unos 4.800 millones son impuestos”.

Finalmente, Merino reflexionó: “Aunque el período de caída ha sido largo y agotador, existen muchas posibilidades intactas hacia delante que configurarán un remozado mapa de negocios del vino argentino”.

Y entre ellas, puntualizó la “expansión de la exportación en segmentos de precios muy atractivos en mercados de gran potencial; desarrollos vitícolas en zonas muy valoradas y que aún no han llegado a su techo con un promesa de aumento de valor de la tierra muy atractivo; y la mayor cantidad de alianzas comerciales para cubrir espacios de mejor rentabilidad a través de canales en desarrollo como el comercio electrónico o la venta directa de vinos”.

Fuente: http://ecocuyo.com/radiografia-de-un-momento-poco-feliz-para-la-industria-vitivinicola-actualidad-y-perspectivas/


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