23/04/2018

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Un merecido reconocimiento al Malbec

La celebración del Día del Malbec reconoce el crecimiento exponencial de un varietal que abrió las puertas a la vitivinicultura argentina.




Aprovechando la oportunidad de recordar un nuevo aniversario de la presentación, en la Legislatura Provincial, de un proyecto de ley que planteaba la necesidad de fundar una quinta normal y una escuela de Agricultura, con acertado criterio se dispuso que en la misma fecha se celebre el Día Mundial del Malbec, nuestro vino emblemático que abrió las puertas en la góndolas extranjeras. La Quinta Normal y la Escuela de Agricultura funcionaron durante años en el parque cívico y uno de los hacedores del crecimiento vitivinícola provincial lo dio el ingeniero agrónomo francés Michel A. Pouget quien, contratado por Domingo Faustino Sarmiento, introdujo las cepas "francesas" que comprendían variedades como malbec, cabernet y merlot.

A pesar de tratarse de un cepaje de origen francés -donde se lo conoce como Cöt- el malbec encontró en Mendoza el clima y el terruño ideales para desarrollar todo su potencial. De esa manera, de ser un caldo que solía utilizarse como "corte" para reforzar los blend franceses, pasó a tener su lugar propio en las góndolas, ubicándose entre los varietales de mayor predilección entre los consumidores más exigentes.

En base a esos valiosos antecedentes es que en 2011 Wines of Argentina, organismo encargado de la promoción del Vino Argentino en el mundo, decidió instaurar el Día Mundial del Malbec y celebrarlo en las principales ciudades de Estados Unidos, Alemania, China y Australia, en un global de 60 países.

Vale hacer un breve repaso de lo sucedido con el varietal y con el vino argentino en general durante las últimas décadas. No debemos olvidar que como consecuencia de un gran consumo interno, la Argentina no tenía en cuenta la importancia de las exportaciones. En la década de 1990, ante la caída en el consumo interno, las bodegas comenzaron a prepararse para competir a nivel internacional, poniendo especial énfasis en la conducción del viñedo y en la incorporación de tecnología en bodegas, mientras los enólogos se capacitaban tanto a nivel local como internacional.

Pasaron pocos años para que el malbec comenzara a asombrar en los concursos y las opiniones de los periodistas y técnicos especializados, como la española María Isabel Mijares y el francés Michel Rolland, no se hicieron esperar. La apertura inmediata de los mercados determinó que los empresarios pusieran su mira en la exportación y en ese marco, de los pocos miles de dólares que se exportaban a principios de los 90, en pocos años pasaron a superar los mil millones de dólares. Ese crecimiento en el plano económico se dio también en la implantación de viñedos. El Valle de Uco se convirtió en la niña mimada de las inversiones y hacia allí se derivaron emprendimientos extranjeros, muchos con bien ganada experiencia en los mercados. En ese esquema, Margareth Henríquez, CEO de Chandón en la Argentina, fue una de las más firmes impulsoras de los denominados "vinos de altura".

Aunque no todo fue un lecho de rosas porque, si bien es cierto que hubo un crecimiento exponencial que duró poco más de una década, decisiones económicas adoptadas a nivel nacional que contemplaban un dólar planchado en un marco de inflación constante, hicieron perder competitividad a los vinos argentinos.

De todos modos y como la vitivinicultura es una actividad con una mira en el largo plazo, los diferentes actores de la industria no han dejado de crecer. Así entonces, el 20% del total de viñedos de la Argentina corresponde a la variedad malbec, con un total de más de 41 mil hectáreas, seguido por la cereza, con un 14% y la bonarda con un 9%. En lo relativo a las exportaciones, el 56% del total corresponde al varietal y los principales destinos son Estados Unidos y el Reino Unido. De las 41 mil hectáreas implantadas en todo el país, 36.300 (el 85%) se encuentran en Mendoza, con la aclaración de que en la década 2007-2017 nuestra provincia incrementó un 72,1% la cantidad de hectáreas.

Son muchos los logros obtenidos y muy amplias las posibilidades futuras de un cepaje emblemático para nuestra industria vitivinícola. Pero la implementación de medidas económicas a nivel nacional deberán acompañar los objetivos fijados por la industria porque es sabido que el derrame de los beneficios obtenidos alcanza a la población en general, no sólo a los bodegueros en particular.

Fuente: http://losandes.com.ar/article/view?slug=un-merecido-reconocimiento-al-malbec


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