13/07/2017

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La madre de todas las batallas que enfrenta el vino: la reforma tributaria

Con lo poco que se sabe ya suenan las alarmas. Hay reuniones pactadas con Lopetegui y Dujovne a fines de julio.




No es el dólar, ni la inflación, ni la crisis o la caída del consumo lo que más preocupa a la vitivinicultura por estos días. La madre de todas las batallas que enfrenta el vino, una industria que hasta ahora no ha mostrado un gran poder de lobby a nivel nacional, es la reforma tributaria que se discute a nivel país y que se activará una vez pasadas las elecciones. Todos piden por la reforma tributaria como paso superador una vez que se "ordene la macroeconomía".

De lo poco que se sabe, ya asusta. Según versiones que dan vueltas sobre la cabeza de la industria y en las pesadilla de varios bodegueros, el propio presidente Macri habría marcado a tres sectores como los "pasibles" de ser castigados con más impuestos: el azúcar, el alcohol y el tabaco. Hablamos de subir los impuestos a las gaseosas, aguas saborizadas, jugos; a los cigarrillos y las bebidas alcohólicas, desde la cerveza al fernet o whisky. Y obviamente el vino.

El Gobierno de Macri está decidido a avanzar con una Reforma Tributaria nacional, la primera en 30 años y luego de 15 años donde la presión fiscal escaló a niveles históricamente altos. Pero en un contexto de déficit fiscal galopante (en 2017 subió a 5,9% sin el efecto "blanqueo de capitales") para bajarle a algunos los impuestos y no desfinanciar al Estado, hay que subirle necesariamente a otros las cargas fiscales.

Y en la lista de los "perdedores" de esta batalla aparece el vino "la bebida nacional". Si bien no hay un proyecto concreto ni una alícuota definida, versiones hablan de una tasa de impuestos interna de entre el 10% y 15%. Tampoco está claro qué bebidas alcohólicas entran, ya que hay también versiones que indica que se tomaría como criterio gravar con impuestos a las bebidas con más de 10º de alcohol. Esto dejaría fuera a la cerveza, el principal rival del vino en la góndola del supermercado. Pero todos son trascendidos por ahora y desde Nación son herméticos a la hora de avanzar sobre este tema antes de las elecciones legislativas. "No quieren que se politice", dijo Dujovne en Mendoza.

Cómo sea, el simple hecho de pensar en más impuestos para el vino en un contexto de caída del consumo interno (hoy las ventas domésticas de vino representan el 75% del negocio, ya que la exportación en volumen viene en caída) asusta y mucho. Más teniendo en cuenta que la vitivinicultura no logró imponerse en debates clave como la exención de impuesto interno a los espumantes y sólo logró una prórroga, no avanza la ley de edulcoración con jugos naturales, entre ellos el mosto, o la prohibición vigente de la publicidad para el vino en la Ciudad de Buenos Aires.

"Una reforma tributaria como la que se está planteando no se hace para menos de 15 años, por lo que si perdemos ahora será por un largo tiempo", admiten desde Bodegas de Argentina.

En este escenario, desde la industria empezaron a mover sus fichas y contactos. Por intermedio del Grupo Peñaflor, dueño de grandes marcas como Trapiche, Las Moras o Navarro Correas, hicieron los primeros contactos y lograron dos reuniones claves a la que asistirán instituciones como Coviar, Bodegas de Argentina, Fondo Vitivinícolas y los grandes operadores del mercado. Las fechas tentativas son el 20 y 27 de julio próximo para dos reuniones clave, una con Gustavo Lopetegui, vice jefe de Gabinete y hombre del entorno cercado de Macri, y la otra con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. A ellos se les llevará el mensaje del impacto negativo que una suba de impuestos le hará a la industria, un sector clave para la economía de Mendoza, San Juan y el resto de las provincias vitivinícolas.

Más impuestos implican lisa y llanamente que el precio del vino subirá. Si es más caro, se teme que el consumo se reducirá todavía más y se hará menos habitual. Hoy el consumo está cercad de perforar los 20 litros por persona al año. El vino pierde mercado y el negocio se hace cada vez más chico, dejando fuera a más productores y bodegas. Ese es el impacto temido.

Fuente: http://www.sitioandino.com.ar/n/237427/


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