15/06/2017

www.lavanguardia.com

¿El vino bueno también da dolor de cabeza?.

Este tipo de dolencias suelen darse más al consumir vino tinto




El dolor de cabeza experimentado después de consumir alcohol, está generalmente relacionado con la concentración de alcohol en sangre. Conocido por ser un potente analgésico, supone un gran riesgo para personas con acentuadas tendencias adictivas, siendo motivo de reincidencia para paliar la “resaca” de un bucle peligroso.

El vino tiene otros compuestos que consumidos en altas concentraciones pueden ser el origen de este malestar, otro de ellos son los sulfitos. Las primeras citas que encontramos sobre esta consulta se remontan a la Antigua Roma, donde Aulus Cornelius Celsus en su enciclopedia De Medicina, describía ciertos dolores de cabeza después de haber bebido vino tinto.

Quiero centrarme en este consultorio en otras de las causas probables, durante la vinificación pueden aparecer unos compuestos nitrogenados llamados aminas biógenas. Formadas por microorganismos asociados a las diferentes etapas de elaboración y almacenamiento, afectan a la salubridad si su concentración es excesiva.

Numerosos estudios afirman que este hecho puede suceder en cualquier momento, pero es en la fermentación maloláctica cuando su producción es más elevada; dato que nos puede aclarar porque sucede mayoritariamente en tintos, los cuales frecuentemente, se vean sometidos a ésta llamada segunda fermentación con el fin de conseguir volumen, untuosidad y aromas lácticos agradables.

Por otro lado, las principales aminas biogénicas presentes en el vino como la histamina y la tiramina, y el acetaldehído, subproducto de la oxidación del alcohol, actúan sobre el cerebro pudiendo desencadenar migrañas en pacientes aquejados de esta dolencia. En este caso, una encima llamada Diamino Oxidasa (DAO), encargada de metabolizar la histamina, juega un papel importante si los niveles son demasiado bajos en el individuo.


=