23/05/2017

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Importación récord de vinos y cae la exportación del etílico argentino

El cantautor folclórico Horacio Guarany (Heraclio Caralín Rodriguez Cereijo) le seguía rindiendo pleitesías después de cumplidos los 90 años de edad: "Si el vino viene, viene la vida", cantaba. Pero esto dejó de ser así para las economías cuyanas: de ser orgullo exportador, el vino argentino tuvo que resignarse a hacerle lugar al importado que ahora ingresa a borbotones para compartir un mercado interno que el año pasado registró la mayor caída de la última década.




No sólo fue fruto de la retracción general del poder adquisitivo de la población, sino del espacio que le sacó la cerveza en las preferencias de los consumidores de bebidas. El observatorio de la Universidad Nacional de Avellaneda sitúa la actual situación de la producción de la vid y sus derivados procesados en “los problemas transversales del resto de las economías regionales”, omitiendo que ya desde el 2do. mandato completo de CFK las bodegas argentinas perdieron un negocio equivalente a las 36 millones de botellas anuales, resultado atribuido a los altos costos que las dejaron fuera de competencia. En ese sentido, debe tenerse en cuenta que el 72% de los vinos fraccionados se exporta.

Por Urgente 24

Lunes 15 de mayo de 2017

17:26 hs
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    Vino Etílico Horacio Guarany

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Importación récord de vinos y cae la exportación del etílico argentino
“Se ha pasado de una cifra poco significativa de importaciones mensuales a importarse vinos por valores que alcanzaron los US$30 millones".

En los tiempos en que el célebre folclorista Horacio Guarany compró una casa en el barrio porteño Coghlan y la refaccionó para convertirla en el templo de vino, la quiebra del exBanco de los Andes dejaba un tendal de productores y tradicionales bodegas fundidas tras haber apostado al vino común que monopolizaban los hermanos Greco.

La economía vitivinícola cambió desde entonces y se jerarquizó para alinearse con el mercado internacional. Las canillas de la casa de Guarany fueron pioneras de tal reconversión, ya que en vez de agua por las cañerías corría el vino, pero no precisamente aquel bautizado con alcohol etílico de la debacle cuyana.
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Con los años, los solitarios sellos que trascendían las fronteras, como Caballero de la Cepa o Don Valentín, empezaron a tener compañía en los embarques al exterior: el vino argentino pasó a ser sinónimo de calidad y a gozar de reconocimiento mundial, a tal punto que se ganó un destacado lugar como “marca país”.
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Don Valentín.
Don Valentín.

Curiosamente, cuando se esperaba que el levantamiento del cepo y de las retenciones agrícolas favorecería a economías regionales acreditadas como exportadoras, transcurrido un año y medio el tiro salió por la culata: el sector vitivinícola terminó siendo uno de los más afectados por la recesión económica generalizada y la avalancha de importaciones, comportamiento que el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) no dejó pasar la oportunidad de dedicarle un informe que la web neuquina www.vaconfirma.com.ar/ subió en portada.

Hace hincapié en que en el 1er. trimestre de 2017, la venta de vino al mercado interno registró la mayor caída de la última década: -8,3%, al bajar de un total de 10,27 millones de hectolitros (mdh) en 2015 a 9,42 mdh en 2016.

Inclusive, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la cosecha de uva de 2016 fue la peor en más de 30 años.

Sin embargo, los tropiezos no son nuevos. En el transcurso de 6 años (o sea desde la 2da presidencia de Cristina Fernández de Kirchner) unos 120 establecimientos dejaron de elaborar vinos. Esto equivale a que, en promedio, están cerrando unas 20 empresas por año. En 2010, se contabilizaban unos 984 que efectivamente estaban funcionando contra 864 bodegas que quedaron operativas en 2016, según informa la página oficial del INV.

Problemas transversales

“La producción total de uva de Argentina en 2016 se ubicó en 17.584.179 quintales métricos (QM), por lo que sufrió un retroceso del 27,2% respecto de 2015”, sobre lo cual destaca la Undav que “hasta el momento se perdieron 12.000 hectáreas, se fundieron casi 900 productores, y se registraron descensos en la actividad en 11 de las 16 provincias productoras de vid”.

Agrega que los “costos productivos crecientes por la persistencia del proceso inflacionario y una inadecuada estructura impositiva redundan en una importante pérdida de rentabilidad para los empresarios”.

Sitúa en el mismo marco que las importaciones de vino superaran la suma de los últimos 6 años, mientras que las exportaciones se desplomaron un 20%.

Añade que “este fenómeno parece potenciarse en 2017, ya que se registró en el primer bimestre una merma del 13,7% en los despachos totales de vino, mientras que se observa un desplome del 34% en la venta al exterior de vinos a granel”.

En cuanto a las importaciones, en el 1er. trimestre de 2017 resultaron un 35% mayores a lo acumulado desde 2011, y alcanzaron las 33 toneladas.

Dificultad externa

Aunque el laboratorio académico kirchnerista de la Undav no lo menciona directamente, del análisis de los datos que reporta surge una de las mayores falencias de política económica del macrismo: creer que la macroeconomía derramaría en las cadenas de valor, las cuales rápidamente reaccionarían con inversiones que impulsarían el crecimiento.

En el caso de la vitivinicultura, no se tuvo en cuenta la particular situación del mercado internacional con el que compite la Argentina, en el que si bien hubo una fuerte demanda asiática, los tradicionales exportadores se reforzaron para copar los distintos segmentos: Francia el premium y España y Chile la franja de consumo masivo que le sigue.

A la industria nacional le quedaron reservadas plazas más restrictivas y, en todo caso, las desfavorables condiciones internas, como la inflación y el tipo de cambio, la fueron descolocando. De modo que no sólo se restringió la capacidad exportadora sino que quedó más vulnerable a la agresiva presencia importadora, a pesar de integrar el 2do. rubro más competitivo del país, detrás de alimentación, en el ránking que elabora Abeceb.

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La caída de la exportación en volumen la exhibe el vino a granel. Aunque sólo concentra el 20% del volumen despachado, cayó -25,5%.
La caída de la exportación en volumen la exhibe el vino a granel. Aunque sólo concentra el 20% del volumen despachado, cayó -25,5%.

Es elocuente en tal sentido el informe: “Se ha pasado de una cifra poco significativa de importaciones mensuales a importarse vinos por valores que alcanzaron los US$30 millones tomando el acumulado de los meses que van de diciembre de 2016 a marzo de 2017, lo que implica que en esos 4 meses las importaciones de vinos han sido mayores a las de los últimos 4 años”, destaca.

Por el lado de las exportaciones, tuvieron una caída del 20% en la comparativa entre el 1er trimestre del corriente año con igual período del año 2015, donde se exportaron vinos por un valor superior a los US$ 200 millones.

En 2016, la exportación se redujo a US$ 186 millones y en el 2017 lo exportado alcanzó los US$ 161 millones (13% menos que en 2016 y 20% menos que en 2015).

Una de las razones importantes que pueden explicar la caída de las exportaciones en volumen la exhibe el vino a granel. Aunque sólo concentra el 20% del volumen despachado, fueron más de 18 millones de litros menos los que Argentina vendió con respecto al año anterior, es decir, un -25,5%.

Solamente USA, 1er. destino de los envíos de graneles argentinos, compró 21 millones de litros menos y esta caída en ese mercado, de más del 60% con respecto a 2015, podría explicar casi completamente el descenso de toda la categoría.

Fuente: http://www.urgente24.com/264910-importacion-record-de-vinos-y-cae-la-exportacion-del-etilico-argentino


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