03/04/2017

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Matías Michelini: "Nuestro futuro está en que el malbec se parezca cada vez más al terruño"

El enólogo mendocino Matías Michelini relanzó su proyecto pasión Tupungato Winelands de la mano de inversores catalanes y colombianos. De esta manera, en los próximos meses comenzará a construirse la bodega Can Pedra, de la que él será el enólogo.




Publicado por Selva Manzur

El emprendimiento es parte del wine country club Tupungato Winelands, un complejo vitivinícola de 800 hectáreas, ubicado Gualtallary.

Los vinos serán orgánicos y se producirán bajo reglas de biodinamia postuladas hace más de cien años por Rudolph Steiner. Se elaborarán unos 150 mil litros de vino anuales, que tendrán valores de mercado de entre 50 y 150 dólares la botella.

11169823_887979234592624_2541868867818396450_nAsí es Tupungato Winelands.

-¿Qué significa concretar este proyecto de la mano de inversión extranjera?

-Recibir a gente de afuera que tiene ganas de invertir en el Valle de Uco es una alegría enorme. No se veían inversiones así en los últimos años y habla de una reactivación general, de que la gente de afuera empieza a mirar a la Argentina con mayor confianza. Es un sueño porque es el lugar en el que vivimos y que además podamos desarrollar proyectos que van a tener exposición internacional, implica llevar a nuestro pueblo al mundo.

-Habiendo elaborado vinos que han sido celebrados, ¿qué suma a tu trayectoria Can Pedra?

-Voy a tener la posibilidad de llevar adelante una finca y una bodega agroecológica, con todo lo que eso significa. Además, voy a contar con un equipo de trabajo formado por gente como René Piamonte, que es doctor en agronomía y especialista en agricultura biodinámica, y a Pedro Parra, que es un reconocido especialista en suelos. Eso me da la pauta de que Can Pedra va a ser importante para el futuro de la vitivinicultura argentina.

-¿Por qué te volcás a los vinos orgánico?

-Porque es la manera de llegar a una mejor calidad y en cada proyecto que inicié ese fue siempre mi objetivo. La agricultura ecológica nos da todas las herramientas para tener un producto sano, que va a tener una gran identidad del lugar donde estarán plantados los viñedos y donde, además, tendremos una gran relación con los animales y la naturaleza de manera saludable. Es un alivio saber que mis hijos van a poder entrar al viñedo y probar uvas, sabiendo que nunca hubo químicos en ellos. Además, quienes trabajen allí, nunca van a tener una relación directa con agroquímicos. Esto debería ser una tendencia fuerte a nivel mundial, tanto para proteger la tierra en la que vivimos como la salud de las personas que allí habitan.

-Argentina es famosa por su malbec, pero ¿cuál es el desafío de los vinos argentinos para los próximos diez años?

-Después del malbec viene más malbec, pero con una mirada diferente, demostrando la diversidad de terruños. Nuestro futuro está en descubrir nuestros terruños y que el malbec se parezca cada vez más al terruño y no al malbec. Dependiendo de dónde vienen, nuestros malbecs tienen que parecerse a ese lugar, porque esa es la manera en la que podremos ser competitivos. Tenemos una gran diversidad de zonas, suelos y alturas, y el malbec toma la personalidad del lugar en el que crece.


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