14/03/2017

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¿Hasta dónde se debe llenar? Radiografía de una copa de vino perfecta

¿Es mejor el balón ancho? ¿El borde estrecho o redondo? ¿Y qué me dices del talle? Buscamos la copa excelsa




Se lo vamos a decir bien claro: los blancos, los tintos e incluso los espumosos pueden tomarse en la misma copa y, según Andrés González, de la tienda Vinos Y Compañía, el modelo Vinum Cabernet Sauvignon de Riedel es una elección óptima. Tiene cristal fino, proporción elegante y un tamaño más grande de lo habitual que la hace destacar. ¿Otra opción? Cristina Hernando, sumiller de la bodega Conde de Los Andes, se decanta por la copa Festival Bordeaux de Spiegelau, algo más pequeña y funcional, pero similar en lo esencial. Ambas son del tipo Burdeos, “ideal para el día a día porque le va muy bien a la mayoría de los vinos españoles”, explica González.

Su forma alargada y su boca, más estrecha que el balón, se adaptan bien a caldos jóvenes, mientras que la Borgoña, más ancha, es para crianzas o gran reserva (también funciona en el tipo Burdeos). Pero no se lo tome a rajatabla. “El vino es hedonista. Solo hay recomendaciones, no normas”, señala Hernando. Muy bien, pero ¿a que las tres o cuatro modelos de copa que ponen en un restaurante ya no infunden el mismo respeto?

¿Hasta dónde se debe llenar? Radiografía de una copa de vino perfecta
Julia Lillo
Estas son las características que debe tener una copa perfecta...

1. BORDE
El corte debe ser recto y perfecto, para que el vino entre directo a la lengua y se concentre mejor su sabor. Evite el borde redondeado: el vino se dispersa en la boca. Cristina Hernando lo tiene claro: nada de copas estrambóticas. “Rioja sacó una copa con un diseño que nadie entendió. La copa no es un fin, sino un medio para disfrutar del vino”, señala.

2. CUERPO
Su forma es tan básica como efectiva. El balón más ancho hace que el vino respire, se mueva y el aroma circule sin resistencia por la copa. Ojo con las que tienen forma de flauta. “Son un desastre para cualquier cata, hasta de un cava. Son rectas y estrechas, no dejan que se expresen los aromas”, aclara González. Destiérrelas de su mueble bar.

3. TALLE
Sea más estilizado o más ancho, su finalidad es la misma: sirve para coger la copa. ¿Por qué no tomarla por el cuerpo? Porque el vino se calienta. Y porque tampoco quiere dejar la copa llena de huellas. “Nada de detergentes a la hora de limpiarlas, pueden aportar olor y estropear la experiencia del vino”, señala Hernando. ¿Lo mejor? Agua caliente, casi hirviendo, y nada de lavavajillas.

4. PIE
Su tamaño debe guardar relación con el diseño de la copa, aportar elegancia y, sobre todo, cumplir su función: que se mantenga en cualquier superficie. Rechace experimentos.

5. HASTA DÓNDE LLENAR
Cuanto menos vino sirva, mejor. El límite está en la parte más ancha del balón de la copa, así se oxigenará mejor. También es una cuestión estética: es más elegante que llenar la copa hasta arriba.
“El cristal debe ser fino y transparente”, dice Andrés González. Tiene que permitir ver bien el vino, su color, su limpieza, su cuerpo… Un cristal grueso refleja la luz y dificulta la cata visual.

6. BOCA
Más estrecha que el cuerpo, para que se concentre el sabor y el olor del vino. Puede beber en vaso, desde luego. Pero no será lo mismo.


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