02/02/2017

www.clarin.com

Sexo, tinto y rock & roll

¿Qué tienen en común Gillespi, Juanchi Baleirón,Andrés Ciro y Alan Courtis? Que son músicos de las más variadas raíces y que no pudieron resistir la tentación de involucrarse, producir, envasar y hasta hacer sonar a nuestra bebida nacional.




Desde que el vino se convirtió en un must, muchos son los músicos que decidieron adentrarse en el mundo de la vitivinicultura. Resulta un maridaje natural. Desde lo más simple (ser asiduos concurrentes a degustaciones) hasta proyectos más ambiciosos, como la creación y mantenimiento de una bodega propia.

Por ejemplo, el cantante Dave Matthews creó Dreaming Tree Wines, donde tiene una colección de sauvignon blanc, chardonnay y cabernet. Y Sting produce lo suyo en Siena, Italia, donde nace el mundialmente reconocido Chianti. Los australianos de AC/DC lanzaron en 2011 su propia línea de vinos, que incluyen el Highway to Hell Cabernet Sauvignon y el Hells Bells Sauvignon Blanc. Mick Fleetwood, fundador de Fleetwood Mac, se metió en el juego después de encontrar un tinto que realmente le gustaba: el Mick Fleetwood Private Cellar. Sin contar a los abuelos de Maynard James Keenan, líder de Tool y A Perfect Circle, quienes fueron productores: el trabajo de a poco se le pegó al músico, quien en su propia bodega, con base en Arizona, desarrolló el Caduceus Cellars, con tinto, rosado y blanco. Obvio, no podemos olvidarnos de la legendaria banda de metal Iron Maiden y su línea llamada Eddie’s Evil Brew (en honor a su monstruo, Eddie), cuya especialidad es el merlot chileno.

En Argentina, varios personajes del mundo de la música supieron adentrarse en el campo de los viñedos. Pedro Aznar con su línea Abremundos. Felipe Staiti, guitarrista de Los Enanitos Verdes, también cuenta con uno que lleva su nombre. Cielo y Tierra es el nombre de la famosa bodega mendocina de Gustavo Santaolalla, que sigue sumando etiquetas que gozan de un alto prestigio. La repercusión, de todas formas, no es el norte de esta actividad “secundaria” para tantos músicos. Para la mayor parte de ellos, se trata de un hobby. Y si de paso juntan unos pesos, mejor.

 

 

“El vino propicia la charla y la amistad”

Gillespi Prepara el blend “Groove Diablo”

Marcelo Rodriguez, conocido por su alias artístico (Gillespi), es el más reciente músico en colaborar con “el enólogo del rock” Marcelo Pelleriti y la bodega mendocina Monteviejo. El suyo es un blend de malbec, cabernet franc y merlot, que todavía se encuentra en la fase de producción.

“Lo más probable es que salga a mediados de este año”, comenta Gillespi, mientras espera a reunirse con sus colaboradores en los próximos días. “Tengo un nombre tentativo, todavía no está aprobado, pero sería Groove Diablo. Como la mayoría de los nombres, es algo de fantasía, como pasa con las canciones y los discos. Yo tengo un enamoramiento con el vino y con el groove, que es un ritmo americano. La jerga del músico tiene esta cosa que es groovear, que es mantener una base rítmica emparentada con el funk y con el soul. Es un caldo de cultivo de donde sale este tipo de música. Era inevitable que la palabra “groove” estuviera en el nombre. Y así le das una mística al vino, sería una especie de ritmo diabólico. Además, como nombre, Groove Diablo me sonaba mucho más elegante.” Gillespi también destaca la importancia que ha cobrado el vino en su vida: “Propicia la conversación y la amistad, la relación entre las personas. Muchas veces en reuniones de negocios o de proyectos hay una botella presente. Yo en mi caso me junto a cenar siempre que quiero armar o producir algo. Y de alguna manera el vino logra disparar la charla y te abre puertas, te abre mundos, en la conversación, en las relaciones humanas y hasta en el momento de hacer música.” Por el otro lado, la Bodega Monteviejo no es ajena a la escena músical. El festival Wine Rock, creado por el propio Pelleriti y el guitarrista Rano Sarbach, es un festival que se lleva a cabo entre los viñedos del Valle de Uco y la cordillera de los Andes con motivo de la celebración del fin de la cosecha en Mendoza. En la edición de abril del año pasado, bandas como Eruca Sativa, Catupecu Machu, Jaime Torres y Octafonic pusieron la música, mientras que Gabriela Nafissi, directora de Arte y Cultura de la bodega, preparó una muestra de distintos artistas mendocinos.

“El que no es conocedor de vinos lo disfruta igual”

Juanchi Baleirón Creador de “Malbecaster”.

“No suelo seguir un protocolo, hago y encaro las cosas desde mi lugar personal para que esto llegue a todos lados y eso es algo que disfrutan mis colegas y mis distribuidores”.

El líder de Los Pericos es un fan declarado del vino y todo el mundo que lo envuelve. “Empecé por un amigo, con unas clases que nos dio, y de ahí a comprar libros y catas y demás, charlar e investigar”, comenta el cantante. Su proyecto, el Malbecaster, nació de su amistad con el enólogo Marcelo Pelleriti, con quien desde un regalo, una barrica con la que el cantante pudo hacer su propio corte, encontraron un proyecto que hoy en día ya es un éxito que se comercializa a nivel internacional: “Se está vendiendo muchísimo, de diez mil que produjimos este año ya llevamos vendidos siete mil y muchos se van para afuera”, dice sobre su tinto, que se consigue a $280.

En cuanto a la decisión de combinar la uva morada del malbec con el cuerpo de las guitarras Stratocaster para crear el nombre de su vino, dice: “Esas dos palabras se pronuncian igual en todos lados, son universales. No es un vino muy concentrado, es un poquito más ácido que otros. Tiene un buen balance. Marcelo pensó en un vino en base a lo que a mí me gustaba”. Ya tiene planeadas dos nuevas líneas con sus juegos de palabras y tributos: un vino rosado como homenaje a Roger Waters y Pink Floyd, bautizado Pink Flood, y un blanco aún sin nombre como celebración del famoso álbum doble los Beatles.

Reflexionando sobre su producto, opina: “Me gusta mucho que el que no es un conocedor de vinos lo disfruta igual. Me llena de alegría la recepción positiva de la gente, varios me han comentado que quedaron muy bien en distintas reuniones y asados cuando caían con el Malbecaster [risas]. Me gusta romper el molde de los que suelen consumir vino y lo corroboro con esto. Es un vino fácil de entrar y para los que quieren subir un escalón en este mundo. Me hace feliz saber que es un producto que triunfa por sí solo, no es porque lo hago yo, tiene su propia identidad”.

 

La vanguardia es así: malbec & guitarras

Alan Courtis Autor de “Coils on Malbec”

El músico experimental argentino, con una vastísima carrera que incluyó en los años ‘90 a los inclasificables e inolvidables Reynols, decidió optar por un uso ¿alternativo? del malbec. Con ayuda del estadounidense Cyrus Pireh, grabaron un disco sobre este tipo de vino. El proceso de grabación se llevó a través de aparatos con bobinas, creadas por el propio Pireh, que se usan para captar el electromagnetismo. “Sólo nos concentramos en tratar de grabar la mayor cantidad de sonidos posibles. El tema es que las bobinas trabajan frecuencias que están ahí pero que nuestros oídos no captan. Entonces el trabajo era ubicar estas frecuencias en el malbec moviendo las bobinas. A veces era rarísimo cómo con un movimiento de un centímetro de la bobina empezaba a aparecer un bajo. Todo era bastante difícil de predecir”, comentó Alan sobre esta curiosísima manera de involucrar al vino con la música.

Los artistas pasaron una noche entera grabando sonidos que luego sirvieron para darle una estructura concreta a los dos temas de aproximadamente 20 minutos que componen el trabajo discográfico. Si bien ese proceso se podría haber implementado sobre cualquier objeto, el simple hecho de haberlo grabado en Argentina los guió en su elección. ¿El resultado? Coils on Malbec, un disco en formato LP que captura la experimentación de sonidos en un vinilo, casualmente del mismo color que el tinto y una serie de shows en vivo que supieron llamar “Malbec y guitarras”, no aptos para quienes no sean adentrados en (o tengan paciencia para) la música experimental de vanguardia.

Courtis menciona que en ningún momento la dupla buscó adueñarse del saber científico del malbec y que es un trabajo que se enfoca más en la actividad electromagnética que en el vino en sí. Quisieron destacar el fenómeno tratando de conseguir vibraciones de transformadores, microfonos de guitarra y demás cosas que tuvieran a mano. Después sumaron el vino, volcandolo en la mesa y agregaron aún más interferencias a través de de luces y sonidos de ambiente, que incluían una radio FM. Un disco de pura cepa vanguardista.

 

Ciro y sus cepas: todo comienza en Mendoza

“Quizás no sea el vino/ quizás no sea el postre”, hace cantar a las multitudes Andrés Ciro, en el emblemático comienzo de Tan solo. Pero en este caso, vaya que lo es.

En colaboración con Bodega Los Toneles, lanzó en 2015 su línea 27. Un blend, es decir un vino elaborado a partir de dos o más cepas. En este caso, surge de tintas de Valle de Uco, Luján y Medrano, de base Malbec con Petit Verdot, Bonarda, Cabernet Franc y Merlot.

Esta unión entre músico y vino viene desde 2008, gracias a las constantes visitas de Ciro a Mendoza. Más tarde, la colaboración se hizo pública en medio de un show en el Teatro Griego Frank Romero Day; “Me ofrecieron hacer mi propio vino, y me parece que lo voy a hacer”, dijo el cantante mientras mostraba a su público la botella .

Cabe destacar que el nombre de su vino viene prestado directamente de su segundo disco solista con su banda Los Persas, y se suma a la serie de la bodega que llevan números como 14, 22, 46, 78 y 137. La colaboración surgió de una invitación por parte de Los Toneles a Ciro durante una visita a Mendoza en 2015, donde le obsequiaron su propio corte especial de vino, que después terminó por ser el que se comercializa hoy en día. El 27 está a la venta en el mercado a un precio de $220. ¡Salud!

Fuente: Por Tomás Fernández para Clarin.com - http://www.clarin.com/extra-show/s/sexo-tinto-rock-roll_0_rJ_WmgVDl.amp.html


=